Otra manera de ver Egipto
Noticias Sobre Egipto
 
 
« Atrás 1 2 3 4 5 ... 148 Adelante » Todos Líneas por página:

   -Los tesoros que dejó atrás el «saqueador de tumbas» en Deir el Bahari

      20 de Abril de 2017

Entre los siglos XIX y XX, decenas de arqueólogos y aventureros envueltos en una pátina de romanticismo, desde Belzoni a Howard Carter, se acercaban como moscas a un Egipto que se dibujaba, en el imaginario colectivo europeo, preñado de tumbas, pirámides, momias y tesoros faraónicos, buscando el reconocimiento de un descubrimiento tras otro. Sin embargo, la egiptología como ciencia arqueológica, años después, es mucho más que llegar y besar el santo, como demuestra la expedición liderada por el español Antonio Morales, que desde 2015 investiga y cataloga los tesoros científicos menospreciados por los pioneros de la egiptología en dos tumbas de más de 4.000 años de antigüedad en la necrópolis de Deir el Bahari.

El egiptólogo Herbert Winlock (1884-1950) pasó como un torbellino por las tumbas de la colina de Deir el Bahari en la orilla occidental de Luxor, junto a la antigua Tebas, dirigiendo una expedición del Metropolitan de Nueva York en los años 20. Casi un siglo después, el trabajo que queda en la necrópolis es ingente: «Winlock excavó muchas tumbas, pero publicaba muy pocos datos. Tenía muy buen estilo escribiendo. A lo mejor publicaba un artículo de seis páginas, y dos eran sobre detalles mundanos como la visita de la señora tal o cual, y sólo dos se dedicaban a la información arqueológica extraída de las tumbas. Se dedicaba a la épica más que al trabajo científico», explica a ABC el egiptólogo sevillano.

El equipo de Morales, con 20 profesionales internacionales de diferentes disciplinas (desde geólogos a expertos en momificación) sigue los pasos de Winlock en las tumbas de Ipi (TT 315) y Henenu (TT 313), visir y tesorero real del reinado del faraón Mentuhotep II y su sucesor Amenemhat I. «Aquí queda mucha arqueología por hacer», asevera.

Pese a lo poco publicado por Winlock sobre estas dos tumbas, que datan del periodo conocido como Reino Medio (hacia el 2000 a.C.), su arquitectura y organización se utilizan como referentes de estudio de sepulcros de periodos posteriores (el Reino Nuevo). Sin embargo, las investigaciones del equipo de Morales, auspiciadas este año por primera vez por la Universidad de Alcalá de Henares, están cambiando esos paradigmas a cada piedra que extraen. «Como apenas se sabía nada, todo lo que sacamos está cambiando lo que creíamos conocido. Por ejemplo, se pensaba que la estructura estándar es una zona pública con un patio muy extenso, de unos 100 metros, seguido de la zona privada. Sin embargo, en el sepulcro del visir Ipi hemos visto que los arquitectos cortaron la roca madre para hacer una rampa central en el patio», sostiene Morales mientras pelea con la burocracia egipcia por obtener los permisos para que visitantes puedan acceder al yacimiento.

Decenas de tumbas
El invierno apenas ha acabado, pero el sol cae a plomo sobre Deir el Bahari. Un empinado sendero serpentea por la ladera de la colina que, como un queso gruyer, fue perforada durante siglos para construir decenas de tumbas. En las TT 315 y TT 313, separadas unos 150 metros, nadie comienza a trabajar hasta que el «mudir» (jefe, en árabe) da la orden. Un puñado de trabajadores locales, ataviados con su galabeya tradicional, hacen cadena para descender a la zona inferior de la colina los cascotes y rocas que van extrayendo de las tumbas y que disponen sobre una malla verde.

El equipo se divide en dos: los primeros investigan la tumba de Ipi, cuyo amplio patio -una zona pública- precede a un pasillo y a una cámara de culto, de planta cuadrada. Como muchas otras tumbas, la TT 315 fue saqueada y reutilizada como cantera. El expolio de las paredes de la cámara y las losas de piedra que recubrían la estancia descubrió bajo la solería un pasillo oculto que llevaba a la cámara funeraria donde descansaba el cuerpo del visir. Dentro, al equipo de Morales le esperaba un magnífico sarcófago de caliza con un peso estimado de ocho toneladas, tallado en una sola pieza y ricamente decorado. «Se trata de un sarcófago muy especial, pues es el único que tiene escrituras en la base», explica el egiptólogo doctorado de la Universidad de Pensilvania.

El sepulcro de Henenu
Unos metros más allá, el resto del equipo se afana en el sepulcro de Henenu, un importante personaje cargado de títulos «muy rimbombantes». El encargado de «la pezuña, el cuerno, la balanza y la pluma», de «toda ave que flote, vuele o se pose» y el «supervisor de lo que es y no es» fue enterrado en una tumba más larga, de cuarenta metros de profundidad y diversas galerías que se pierden en el interior de la montaña. Sin apenas ventilación y casi en la oscuridad, una arqueóloga del equipo se adentra en uno de los nueve pozos encontrados en el complejo funerario, de más de más de 5,5 metros de profundidad.

Allí, se han encontrado nuevas salas, decoraciones e incluso restos de cuerpos humanos. Fuera de la tumba y al pie de la colina, donde los sacerdotes prefirieron construir una pequeña capilla de adobe para el culto diario, seguramente intentando evitar la perspectiva de subir diariamente hasta la puerta del sepulcro, Morales se muestra confiado: «Henenu nos va a dar más información original», asevera. Este año, dos profesores de la UAH parte del equipo multidisciplinar -financiado por las fundaciones Gaselec de Melilla y Palarq de Barcelona- comenzarán además con la digitalización 3D de las tumbas, lo que facilitará nuevos estudios de forma remota sobre la arquitectura y geografía de los sepulcros construidos para ambos personajes.

Ambos fueron funcionarios clave en uno de los periodos más interesantes del Antiguo Egipto, cuando tras una guerra civil que enfrentó al norte y al sur una familia de nobles en Tebas se embarca en la reconquista del país del Nilo y se nombraron faraones. «Mentuhotep II -a quien Henenu servía- fue el primer monarca de la reunificación. Fue un antes y un después en la historia de Egipto», relata Morales, quien destaca la oportunidad de estudiar las tumbas de dos funcionarios «con impacto directo en la política del momento».

El descubrimiento más sorprendente
Pero el descubrimiento más sorprendente, que según adelanta Morales (a la espera de que el Ministerio de Antigüedades de luz verde a la publicación de la información más detallada) lo han encontrado junto a la entrada a la tumba del visir Ipi. Un pozo de metro y medio de profundidad lleno de bolsas y ánforas con material de momificación que se descubrió en 2016 y que está ofreciendo mucho más de lo que esperaban. « Como no son ‘puros’, no pueden ir en la cámara del sarcófago, pero al haber sido utilizadas para la momificación de alguien que irá al más allá, tampoco se pueden tirar sin más», explica el egiptólogo español.

Decenas de paños, todos utilizados en la momificación de Ipi y llenos de restos de sangre y otros materiales biológicos, incluso un órgano pendiente de identificación, conforman el descubrimiento que Winlock dejó a un lado. «Sólo se llevó 4 jarras. Buscaba más bien el valor estético, no lo científico», explica Morales, que destaca que el descubrimiento «permitirá estudiar el proceso técnico de momificación de un visir». Ataviados con mascarillas y guantes, los egiptólogos de Morales extraen los paquetes de paños impregnados en natrón, un tipo de sal empleada para desecar el cadáver, y que, más de 4.000 años después, «pica en los ojos, en las manos. Es un peñazo».

Pese a los más de 800 kilómetros que los separan, las noticias del atentado contra dos iglesias en el norte de Egipto llegan rápido, aunque no los amilanan: ellos no son turistas, que huyen en desbandada del país de los faraones. Para los próximos años, Morales ha solicitado ya al Ministerio la concesión de otras tres tumbas, que prolongarán los trabajos de esta misión española.

   +Información: www.abc.es


   -Egipto revela una estatua gigante restaurada de Ramsés II

      20 de Abril de 2017

Egipto ha presentado una enorme estatua de granito de Ramsés II, el más poderoso y célebre de los antiguos faraones, después de completar su restauración. De 11 metros de altura y un peso de 75 toneladas, la estatua fue presentada en una ceremonia iluminada en el Templo de Luxor en las orillas del Nilo el martes por la noche. Cuando la estatua fue descubierta entre 1958 y 1960, estaba en 57 piezas.

Ramsés II, también conocido como Ramsés el Grande o Ozymandias, reinó hace más de 3.000 años. Él llevó varias expediciones militares y amplió el imperio egipcio hasta Siria en el norte o hasta Nubia en el sur.

La estatua fue exhibida apenas horas después de que los arqueólogos revelaran la tumba de un noble de hace más de 3.000 años, la última de una serie de descubrimientos con los que Egipto espera reavivar un negocio turístico golpeado por la inestabilidad política.

”Lo que nos alegra es que (el tipo de turistas atraídos por) el Egipto clásico, Luxor, Aswan, cruceros del Nilo ... vuelven a los niveles normales de nuevo”, dijo Hisham El Demery, jefe de la Autoridad de Desarrollo Turístico de Egipto.

Sin embargo, un ataque el martes reclamado por el estado islámico cerca del monasterio de Santa Catalina - uno de los sitios cristianos más importantes del mundo - revivió los temores para el sector turístico. El ataque dejó un oficial de policía muerto y otros cuatro heridos.

La estatua se exhibió después de que se descubriera la tumba de un noble de hace más de 3.000 años.

   +Información: www.lavanguardia.com


   -Descubren una tumba de la Dinastía XVIII, con gran parte de su ajuar funerario, en Dra Abu El Naga

      18 de Abril de 2017

Lo que fue dejado a un lado como una pequeña fosa aneja a otros complejos funerarios en la necrópolis de Dra Abu El Naga ha resultado un pequeño tesoro para la egiptología egipcia, con el descubrimiento de una nueva tumba y su colección funeraria, que va desde máscaras de madera con lascas de oro a media decena de sarcófagos y cientos de estatuillas. El descubrimiento ha sido anunciado hoy por el ministro de Antigüedades, Jaled el Anany, en Luxor, donde el Ministerio conmemora hoy el Día Internacional del Patrimonio. «Los trabajos de excavación están en pleno desarrollo para revelar los secretos de la tumba», ha añadido.

Tras levantar más de 450 metros cúbicos de escombros, el equipo de arqueólogos egipcios encontró la entrada a la tumba principal, flanqueada por otros dos sepulcros adyacentes que todavía no han sido excavados, según ha explicado el director de la misión egipcia que ha escavado la tumba, Mustafa Waziri.

El complejo principal pertenecería a un oficial de la XVII Dinastía (del 1550 y 1295 a. C. aprox.), en el Reino Nuevo, llamado Userhat. El sepulcro del funcionario, un consejero y juez en la ciudad de Tebas, cuenta con la típica forma de T común entre los enterramientos de nobles: una amplia habitación inicial seguida de un corredor rectangular y, al final del estrecho pasillo, una cámara interna.

Dentro, la maravilla: en el pasillo rectangular, la misión encontró un sarcófago de madera en buen estado de conservación, y en un pozo de más de 9 metros de profundidad que desembocaba en dos pequeñas cámaras, que habían quedado ocultas tras pesadas capas de piedras, cerca de mil pequeñas estatuillas «ushabtis», figurines que harían de sirvientes del difunto en el más allá. Junto a los ushabtis se han hallado jarras, recipientes y maquetas de cerámica, así como varias máscaras de madera con pintura dorada.

Sarcófagos XXI Dinastía
En la cámara interna del final del pasillo se ha encontrado lo que, según los investigadores, habría sido utilizado como una suerte de almacén-escondrijo de ataúdes en épocas posteriores. En «almacén» se han hallado media decena de ataúdes, decorados con hermosas tallas coloreadas en buen estado de conservación y datados hacia la XXI Dinastía, así como toda una «familia» de momias envueltas en lino, también bien conservadas. Entre los sarcófagos, una segunda colección ushabtis de diversos materiales como loza, terracota y madera.

La tumba, conocida provisionalmente como -157- (no TT157, que se referiría a otro sepulcro), ha sido localizada en la necrópolis de Dra Abu El Naga, junto a la antigua capital Tebas (ahora Luxor), cerca del Valle de los Reyes y Deir el Bahari. A diferencia de estas superpobladas necrópolis, que acogen en las entrañas de sus montañas a algunas de las tumbas y templos más conocidos, la necrópolis de Dra Abu El Naga todavía tiene nuevos descubrimientos que ofrecer, según el Ministerio. En la zona excava precisamente el equipo del español José Manuel Galán con el proyecto Djehuty, con concesiones en un varias tumbas de la necrópolis, entre las que destacan las capillas-tumbas de Djehuty y de Hery, altos funcionarios al servicio de la administración real en torno al año 1500 a. C.

   +Información: www.abc.es


   -Sin una vocación clara no se puede llevar una vida como la mía

      12 de Abril de 2017

Aunque el domicilio oficial de Myriam Seco (Sevilla, 1967) está en El Cairo, en Sevilla conserva un apartamento embutido en la laberíntica y amplia casa paterna, una especie de museo de antigüedades que deja claro que pertenece a una larga y fructífera saga de orfebres hispalenses: los Seco Velasco. Allí, aprovechando una de sus periódicas visitas a la ciudad, le hacemos esta entrevista acompañados por uno de los muchos perros que habitan el domicilio. Mujer de fuerte vocación y voluntad férrea, Myriam Seco tuvo que abandonar Sevilla tras licenciarse en Historia Antigua para poder consumar su sueño de ser egiptóloga. No fue fácil. Después de doctorarse en la Universidad de Tubinga tuvo que fatigar en numerosos yacimientos hasta que, finalmente, pudo tener un proyecto propio de envergadura: la excavación del templo de Tutmosis III, en Lúxor, que cumplirá una década el próximo año. Con anterioridad también saltó a los titulares por el descubrimiento y excavación de un pecio fenicio en las costas del Líbano.

-En la Europa decimonónica se inició una larga tradición de mujeres orientalistas, especialmente en Francia e Inglaterra. Viajeras e investigadoras como Mary Montagu, Jane Digby, Freya Starko la propia Agatha Christie. ¿Se siente usted de alguna manera continuadora de esa tradición?

-Uno de los principales motores de mi vocación fueron las ganas de viajar. Con esas mujeres de las que usted habla tengo en común las ganas de descubrir, la curiosidad por conocer lugares y culturas nuevas, por investigar... Eso es imprescindible para llevar mi estilo de vida. Llevo ya 19 años viviendo en Egipto, pero viajando continuamente a Alemania, España... Disfruté muchísimo cuando hicimos la película Imax Los misterios del Nilo, porque fueron tres meses recorriendo Etiopía, Sudán...

-No para...

-No, no paro. Estoy tres meses de campaña en Lúxor con el proyecto del templo de Tutmosis III; cuatro meses en el Cairo, que es donde tengo mi residencia; otros cuatro meses en España dando clases y conferencias en Granada, Barcelona, León; y todos los años paso el mes de agosto en Alemania, en la Universidad de Tubinga, con la que tengo un convenio de colaboración y en la que estuve tres años estudiando Egiptología. Allí tengo a dos estudiantes de Granada haciendo tesis doctorales sobre los materiales que estamos sacando de la excavación.

-¿Y Sevilla, que es su ciudad natal y en cuya universidad se licenció en Historia Antigua?

-Precisamente, ahora estamos firmando un convenio con la Universidad de Sevilla para que sus estudiantes puedan trabajar con nosotros en Lúxor entre septiembre y diciembre.

-En Sevilla no existe la disciplina de Egiptología, pero hubo un profesor, Francisco J. Presedo, al que se deben algunas vocaciones.

-El que estimuló mi vocación por la arqueología y oriente fue mi padre, el orfebre Manuel Seco, que siempre nos vinculó a la historia, a los objetos...

-¿Y Presedo?

-Cuando yo entré en la facultad no tenía claro si me quería dedicar a Mesopotamia o a Egipto, pero desde la primera clase que me dio Presedo no tuve ya más dudas. Cuando fui a su despacho para decirle que quería dedicarme a la Egiptología me dijo: "Aprenda usted inglés, francés y alemán y luego venga a hablar conmigo". Ahora, en España hay más oferta, pero la gran mayoría de los egiptólogos de mi edad nos hemos formado en el extranjero.

-La Universidad de Tubinga fue decisiva en su formación y en su vida. Allí se doctoró con la tesis Representaciones de niños en las tumbas privadas de Tebas durante la XVIII dinastía en Egipto.

-El sistema universitario alemán es maravilloso. Tienes acceso a todo, te organizas tu propia carrera... Hay muy pocos exámenes, a mitad y a final de carrera, y puedes dedicar el tiempo a prepararte, a viajar... sin la presión de tener que acabar la carrera en cinco años.

-En su vida ha sido muy importante la persecución de la vocación. En España no se insiste mucho en este aspecto, se busca más lo práctico, sin pensar en la felicidad futura que puede proporcionar el ver consumada una vocación.

-Es que sin vocación clara no se puede tener una vida como la mía. Las excavaciones son muy duras y buscarse un hueco en el mundo profesional no es fácil. A mí me costó bastante y pasé dos años de pesadilla buscando trabajo sin encontrarlo. Fue cuando decidí echar el currículum a todas las misiones arqueológicas que tenían los americanos en Egipto y me contestó sólo una que, además, era de arqueología submarina, sobre la que no tenía ninguna experiencia: tres meses excavando en el Mar Rojo. Me fui y, a partir de ahí, empecé a empalmar una cosa con otra. Del 98 al 2008 trabajé en todo lo que me salía: dos meses aquí, tres allí... Algo inaguantable si no tienes pasión. Ahora, por fin, he podido montar mi proyecto, tener mi investigación y mi equipo...

-Se refiere, evidentemente, a la excavación del templo de Tutmosis III, que está en Lúxor... ¿Quién era ese personaje?

-Tutmosis III fue uno de los faraones más importantes que tuvo Egipto, el sexto de la XVIII dinastía (sobre 1.400 a. C). Pese a que es un personaje muy conocido, todavía existen muchas lagunas sobre él y este proyecto es, por tanto, muy importante. Aunque se hicieron algunas excavaciones, el yacimiento estaba abandonado desde los años 30 y completamente cubierto por la arena. Decidí montar el proyecto en 2006 y me puse a buscar los permisos y los patrocinadores -el primero fue Cepsa-. En 2008 comenzamos por fin a trabajar. Nunca me hubiera imaginado que iba a dar tan buenos resultados. Se ha convertido en uno de los proyectos más importantes de Egipto, con muchísimas novedades. No sólo tenemos el templo, sino una necrópolis debajo que es algo anterior, del Reino Medio. Ahora, también hemos empezado a encontrar tumbas posteriores al templo. Tenemos 1.000 años de historia en el mismo espacio y podemos mantener varías vías de investigación.

-¿Por qué fue tan importante Tutmosis III?

-Puso las bases de lo que luego sería el auge del Imperio Nuevo. Con él, las fronteras de Egipto alcanzaron su máxima expansión: Siria, Nubia... Fue un gran guerrero y los periodistas lo llaman el Napoleón egipcio. Después vendría Ramsés, pero el que puso las bases fue Tutmosis III. Aunque el templo está completamente en ruinas, se conservan relieves de los que podemos sacar información muy valiosa, como los de los patios, que se refieren a la biografía del faraón.

-Dígame algún descubrimiento en esta excavación que le satisfaga especialmente.

-En 2011, en una de las esquinas del patio, vimos una ocupación de la época de Ramsés II, la capilla y la casa de un sacerdote llamado Jonsu dedicado al culto de Tutmosis III, lo cual nos está indicando que, al menos una parte del templo, seguía activa en época ramésida.

-Usted dirige el proyecto, ¿pero con cuántos colaboradores cuenta?

-Este año seremos cuarenta y cinco especialistas. El principal patrocinador es la Fundación Botín, pero también nos financian Cajasol (que empezó el año pasado), Cemex y Santander-Universidades. En la base de datos actual tenemos unas 16.000 piezas que hay que analizar.

-Una labor ingente...

-Sí, queda mucho por hacer.

-Llevan trabajando ya nueve años, ¿cuánto tiempo más hará falta?

-Pienso que, al menos, otros siete. Queremos hacer también un proyecto de musealización del yacimiento para hacerlo visitable.

-La revista Luxor Times calificó un descubrimiento suyo como uno de los más importantes de 2016.

-Sí, fue el cartonaje de la tumba de un servidor de la casa real llamado Amen Ir Nef y que vivió entre los siglos XI y X antes de Cristo. Su descubrimiento tuvo una gran repercusión mediática.

-¿Dónde lo encontró?

-En el exterior del muro perimetral sur del templo, en un edificio administrativo en el que encontramos un pequeño pozo funerario con un sarcófago completamente comido por las termitas que, sin embargo, conservaba en buen estado un cartonaje precioso y con un colorido espectacular. Ahí está escrito el nombre del personaje, quién era, sus dioses protectores...

-¿Y más allá de su valor histórico, dígame alguna pieza que haya descubierto y a la que le tenga estima por su belleza?

-Las joyas que encontramos en una tumba de la XII Dinastía, anterior a la construcción del templo. De oro eran un colgante con forma de concha y una pulsera con el nudo de rizo; de plata, unas tobilleras también con nudo de rizo. Pertenecieron a una mujer muy joven, de unos 24 años. Nunca imaginé que me iba a encontrar un ajuar con joyas de oro. Para mí, que pertenezco a una familia de orfebres, fue muy bonito encontrarlo. Ahora mismo está expuesto en el Museo de Lúxor, junto a los dinteles del Sacerdote Jonsu, que además de muy bellos tienen una valiosa información histórica.

-Anteriormente a sus trabajos en el templo de Tutmosis III tuvo mucha fama un proyecto que dirigió y que supuso el descubrimiento de un pecio fenicio en las costas de Tiro, en el Líbano.

-Eso fue entre 2006 y 2011. Fui allí con otros arqueólogos franceses a hacer una cartografía y nos enteramos de que estaban robando un pecio de esculturas de terracota. Decidí montar un proyecto que financió Cajasol.

-¿Y qué salió de aquella excavación?

-Más de doscientas estatuas de terracota, de entre diez y cuarenta centrímetos, que representaban cosas muy diversas: fertilidad, guerreros... Estas estatuas eran muy comunes en todo el Mediterráneo oriental y eran para uso doméstico o para ex votos en los templos. Debían pertenecer a una fábrica que había en Tiro. El barco parece que salía del puerto cuando se hundió.

-Su domicilio está en El Cairo, ¿cómo es la ciudad?

-A mí me encanta, pero suele cansar. Tiene mucha polución, ruido... Se vive muy intensamente. Estoy allí unos cuatro meses, pero creo que todo el año me agobiaría. Es importante porque es el centro de la egiptología, allí es donde te encuentras a los arqueólogos. Hay que estar allí.

-¿Cómo vivió la Primavera Árabe?

-Eso fue bastante triste y peligroso... Había mucha incertidumbre. No sabíamos si iba a acabar en guerra civil. Ahora mismo hay una crisis espantosa, con muchos problemas económicos, aunque el turismo empieza poco a poco a regresar. De todas maneras, nunca he sentido el peligro en el Cairo como en el Líbano.

-También trabajó en la excavación del Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas de la Antigüedad.

-Lo construyó Ptolomeo II, en el siglo III. a.C., y tenía unas estatuas colosales que se encontraron en el mar. Precisamente, la escultura de Ptolomeo II se encuentra actualmente en las puertas de la biblioteca de Alejandría. El faro lo destruyó un terremoto y todos los bloques están esparcidos por el mar. La excavación en la que yo participé estudiaba estos bloques, además de sacar algunas piezas importantes. Los ptolomeos habían traído de las ruinas de la antigua Heliópolis obeliscos, esfinges y todo tipo de piezas para embellecer Alejandría.

-¿Cuáles son las grandes incógnitas que quedan por saber del Egipto antiguo?

-Muchísimas. La prueba está en que cualquier misión arqueológica empieza a descubrir cosas a las dos semanas del inicio. El patrimonio de Egipto es inmenso, inagotable... Queda mucho por descubrir. Todavía hay que trabajar mucho en el Delta, el Mar Rojo, el propio Nilo... Hay campos infinitos.

-¿Y a usted, qué proyecto le gustaría acometer una vez que finalice con el proyecto del templo de Tutmosis III?

-Me gustaría volver a la arqueología subacuática, que ahora mismo la tengo abandonada. En cualquier caso, montar otro proyecto de excavación.

   +Información: www.diariodesevilla.es


   -Shemai, un personaje bajo la sombra del poder, renace en Asuán.

      12 de Abril de 2017

El equipo multidisciplinar dirigido por el egiptólogo y profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén (UJA) Alejandro Jiménez ha descubierto en la novena campaña de la misión arqueológica Qubbet el-Hawa una estructura funeraria intacta donde estaría enterrado el hermano de Sarenput II, el gobernador más poderoso del sur de Egipto durante la edad de oro de la Dinastía XII (1830 a. C.). La estructura, encontrada en mitad de un pasillo -que supone un lugar inusual-, comprende un pozo funerario de casi tres metros de profundidad. En el fondo había una entrada completamente tapiada y, detrás, la cámara donde está enterrado Shemai, que hasta ahora era un personaje desconocido.

"También están todos los ataúdes del difunto donde viene su identificación, el ajuar, cerámica con vasos de piedra y alabastro, maquetas de madera que representaban escenas de la vida cotidiana y rituales funerarios... Y la momia hemos visto que va con un sudario hecho de cartonaje -venda como si fuera escayola- polícromo. Hace prácticamente un siglo que no se encuentra un enterramiento con estas características, con un ajuar tan rico y tan variado", explica Jiménez sobre este descubrimiento que califican como "único", y que se han encontrado hasta las últimas ofrendas que se depositaron sobre el pozo que conduce a la cámara funeraria.

Según Mahmoud Afifi, director del Departamento del Antiguo Egipto del Ministerio de Antigüedades, el descubrimiento es importante no sólo por la riqueza del enterramiento sino porque da luz a aquellos individuos que estaban "bajo la sombra del poder", por lo que "no hay mucha información sobre ellos". Las inscripciones del ataúd muestran el nombre del difunto seguido por el de su madre y padre -gobernador de Elefantina bajo el reinado de Amenemhat II-, Satethotep and Khema respectivamente. Sarenput II, el hermano mayor de Shemai, era uno de los gobernadores más poderosos de Egipto bajo los reinados de Sesostris II and Sesostris III. Además de sus deberes como gobernador de Elefantina, era el general de las tropas egipcias y responsable del culto a distintos dioses. Así, con este descubrimiento, la misión liderada por la UJA añade más datos a los hallazgos previos de más de una decena de miembros de la familia que dirigía Elefantina durante la Dinastía XII.

Además de la cámara donde estaría enterrado Shemai, se ha hallado también otra tumba intacta (QH122), correspondiente al siglo XXII a. C. El estudio del difunto se desarrollará en próximas campañas, ya que en esta solamente han podido verle la cabeza y la legislación egipcia prohíbe sacar muestras. Por ello, una de las técnicas que realizan es digitalizar en 3D los objetos de mayor calidad para evitar "problemas" al regresar y estudiarlos en España.

El 7 de febrero fue también un día para marcar en el calendario de este equipo: por primera vez, una misión extranjera realizaba TAC a cinco momias halladas en campañas anteriores, gracias a la tecnología de la Universidad de Asuán. "Todavía se están procesando resultados pero los que van saliendo son alucinantes", añade el director del proyecto. Este tipo de tecnologías aportan una ayuda clave a los investigadores, ya que gracias a ellas obtienen datos que son utilizados para poder reconstruir la Historia Antigua. "Nos ofrecen nuevas perspectivas que hasta ahora no se tenían. Conforme sacamos material lo estamos analizando; puede que con la tecnología del futuro se pueda hacer algo más pero con la de 2017 estamos llegando al máximo de análisis", argumenta Jiménez.

Desde el 16 de enero al 17 de marzo los investigadores se han asentado en Asuán, una zona fronteriza entre Egipto y el África negra punto de interacción de diferentes culturas. Allí han trabajado en áreas de excavación diferentes así como en el estudio del material de la campaña anterior. En primer lugar, han continuado con el análisis de la tumba con la que empezaron en 2008 (QH33); así como la excavación integral de la cámara funeraria de la tumba QH34 aa y los trabajos de excavación en el corredor exterior de la tumba QH35p y de dos cámaras funerarias de pequeña dimensión. En las cercanías de esta tumba se continuó con la documentación de la tumba QH 122, cuya excavación comenzó en la pasada campaña. De igual forma, el proyecto planteaba un nuevo enclave de investigación como la excavación de los pozos funerarios del complejo del gobernador Sarenput I (QH 36), los cuales se mantuvieron intactos o no excavados en su totalidad. Junto a los procesos de excavación, han continuado en el sitio arqueológico los trabajos de laboratorio así como el estudio y organización de los repertorios cerámicos; la interpretación de los textos epigráficos egipcios y coptos o el análisis de las muestras antracológicas, carpólogas y químicos.

El proyecto, uno de los más importantes de la rama de Humanidades en España y de los proyectos españoles en Egipto y otros países del Mediterráneo, cuenta con 350.000 euros de financiación del Ministerio de Economía y Competitividad hasta el 31 de diciembre de 2019. Gracias a este impulso pueden trabajar "en condiciones dignas y a la altura de otras misiones extranjeras", algo que se agradece tras haber perdido la financiación en 2012 concedida por el Ministerio de Cultura un año antes y recuperarla gracias a la UJA.

Alrededor de una treintena de personas integran este equipo diverso y complejoen el que hay, además de egiptólogos y arqueólogos, antropólogos físicos -forenses-; arqueo-zoólogos -encargados de estudiar los restos de animales antiguos-; antracólogos -que estudian las maderas-; carpólogos -que estudian las semillas-; ceramólogos; arquitectos; ingenieros; topógrafos; restauradores o dibujantes de Bellas Artes, entre otros. Este equipo lo componen investigadores de la UJA, la Universidad de Granada (UGR), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad de Alcalá de Henares, Chicago, Londres, Lovaina y Praga.

El próximo año volverán a partir en invierno a Asuán en una décima campaña, en la que se pretende, además de continuar con el trabajo dejado a medias, abrir nuevos frentes. "Hemos hablado para dar otro paso diferente. Estamos agotando los clásicos y hay que abrir nuevos", recalca Jiménez. Continuarán así con un trabajo que se prolonga ya por nueve años. Poco a poco han adquirido experiencia, conociendo la zona y aprendiendo qué estrategias tomar: "Todos sabemos ya en qué condiciones trabajar, con qué facilidades, cómo utilizar el material con el que estamos trabajando y qué estudiar con el mismo".

EL PROYECTO CUENTA CON UNA FINANCIACIÓN DE 350.000 EUROS POR PARTE DEL MINISTERIO DE ECONOMÍA HASTA EL AÑO 2019
La necrópolis de Qubbet el-Hawa se halla justo en frente de la ciudad de Asuán, unos mil kilómetros al sur de El Cairo. En ella, este equipo ha encontrado unas 60 tumbas talladas en la roca de la colina, algunas de las cuales no han sido investigadas nunca. La mayor parte de las tumbas pertenecieron a los nobles del Reino Antiguo y del Reino Medio (2600-1750 a. C.), aunque hay algunas de época posterior. En las mismas, se han hallado inscripciones de suma importancia para la Historia no sólo de Egipto, sino de toda la humanidad. De esta forma, en la tumba del gobernador Herjuf (2200 a. C.) se narran los tres viajes que éste realizó al centro de África, en uno de los cuales llegó a traer a un pigmeo; ello supone la mención más antigua de este grupo étnico. Además, en otras inscripciones se narran las relaciones de Egipto con la vecina región de Nubia -actual Sudán- a lo largo de casi un milenio. Por tanto, nos encontramos ante uno de los yacimientos más importantes de Egipto, no sólo por los descubrimientos ya realizados, sino también por lo que a las relaciones interculturales en la Antigüedad se refiere.

El proyecto de la UJA se desarrolla desde 2008 centrándose en el estudio y excavación de la tumba QH33, donde fueron enterrados los gobernadores de Elefantina Heqaib III y su hermano y sucesor, Ameny-Seneb (1810-1790 a. C.), que fueron contemporáneos al penúltimo faraón de la XII Dinastía, Amenemhat III (1818-1773 a. C.). A raíz de estos trabajos arqueológicos salieron la luz nuevas tumbas (QH34aa y QH34bb) y, una vez que las excavaciones avanzaron lo suficiente en el complejo funerario de los dos gobernadores -desde 2015-, el proyecto amplió la zona de estudio. Los objetivos se centraron entonces en la excavación de los pozos funerarios de la Dinastía XII: Sarenput I (QH36), QH32 -reutilizada en el Reino Nuevo por un tal Aku-, Sarenput II (QH31) y Heqaib II (QH30). Para tener una visión más amplia de la campaña puede visitarse el diario que el equipo ha mantenido durante estos dos meses o bien las fotografías de las jornadas, así como sus redes sociales.

   +Información: www.diariodesevilla.es

« Atrás 1 2 3 4 5 ... 148 Adelante » Todos
Excursiones por Egipto
Aun te lo ponemos más fácil.
Te hemos preparado ya las
excursiones para que no
dependas de nadie.
 
© todoegipto.org 2006. Jaume Martínez. Barcelona. Leer antes de usar