Otra manera de ver Egipto
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   -Hallan en Egipto 56 vasijas con materiales para momificación

      22 de Mayo de 2017

Una misión española de arqueólogos ha descubierto una cámara con un depósito con materiales para la momificación de un alto oficial del Egipto faraónico perteneciente al Imperio Medio (2050-1750 a.C.) en Luxor, informó el domingo el jefe de la campaña, Antonio J. Morales.

El depósito fue hallado cerca de la tumba del visir y alcalde de la antigua Tebas, Ipi, en la necrópolis de Deir el-Bahari y contiene 56 jarras con productos y materiales utilizados en el proceso de embalsamamiento de una de las figuras más importantes de esta época faraónica.

Morales afirmó que el material descubierto es “importantísimo” para conocer los rituales previos al enterramiento.

Las diferentes misiones que se encuentran excavando en Luxor, a unos 650 kilómetros al sur de El Cairo, “trabajan más en el Reino Nuevo (1539-1075 a. C.), por lo que nuestro hallazgo supone un cambio” respecto a la labor que realizan los demás en la antigua ciudad de Tebas, añadió el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).

En el depósito de materiales de momificación creado para el visir Ipi hay varios sudarios y sábanas de lino, de 4 metros de largo, así como pañuelos y varios tipos de vendas, telas y piezas para cubrir dedos, manos y otras partes del cadáver del difunto.

Lo que más sorprendió al equipo del proyecto Middle Kingdom Theban Project, que lleva tres años estudiando este yacimiento, es el hallazgo en una de las jarras del corazón de este miembro de la elite en el reinado de Amenemhat I, primer monarca de la Dinastía XII (1985 a.C.).

Las jarras contenían unos 300 sacos de sal natrón, aceites, arena y otras sustancias, además de las tapas de las jarras y un escalpelo, un instrumento quirúrgico. Entre las piezas más impresionantes de la colección destacan las jarras de arcillas nilóticas y margas, algunas con inscripciones del alfarero y con escritura hierática, varias vendas de seis metros de largo, un sudario usado para cubrir el cuerpo del difunto durante el proceso de embalsamamiento, un pañuelo con flecos de diez metros de longitud, bolsas de natrón que fueron introducidas en las cavidades del cuerpo del difunto, piezas de tela que también sirvieron como paquetes internos y una serie de vendas finas que se usaban para los dedos, las manos y los pies.

La Universidad de Alcalá coordina la misión arqueológica, conocida como Middle Kingdom Theban Project y patrocinada por la Fundación Gaselec y la Fundación Palarq.

   +Información: www.hispantv.com


   -Hallan 17 momias faraónicas que revitalizan las investigaciones en la necrópolis de Tuna El-Gebel

      13 de Mayo de 2017

Esta vez, el descubrimiento arqueológico no ha sido en Luxor o El Cairo, ni siquiera las turbias aguas de la costa alejandrina. En medio del desierto egipcio, a más de 400 kilómetros entre El Cairo y Luxor, un equipo de arqueólogos egipcios ha hallado un escondrijo con más de una docena de momias en la necrópolis de Tuna El-Gebel (provincia de Al Minya); el primer descubrimiento de semejante calibre en el yacimiento desde 1954.

El «cachette» o escondrijo recuperado contenía los cuerpos momificados de 17 personajes no pertenecientes a la realeza en el Periodo tardío, además de una colección de sarcófagos de piedra caliza y arcilla, y varios féretros para animales. «Es un importante descubrimiento: se trata del primero en la zona desde el descubrimiento de la necrópolis de animales y pájaros por el doctor Sami Gabra de 1931 a 1954», ha señalado el ministro de Antigüedades egipcio, Jaled El Anany. Entre las momias habría varios sacerdotes de Thot, dios egipcio de la sabiduría, la escritura y los hechizos mágicos.

Un escáner de radar organizado por el Departamento de Ciencias de la Universidad de El Cairo en la necrópolis animal de Tuna El-Gebel, localizada entre la antigua ciudad faraónica de Amarna y la más tardía ciudad de Hermopolis Magna, dio la pista del preñado enterramiento, ha relatado el director de la misión egipcia, Salah El-Kholi. Los resultados de las investigaciones apuntaron a una red de tumbas que se ramificaba en corredores, donde ha sido encontrado el escondrijo con las momias, que datan de hacia el 660-330 a.C., según las primeras estimaciones del Ministerio. Uno de los sarcófagos encontrados se mantiene en buen estado de conservación.

   +Información: www.abc.es


   -La milenaria tumba de la hija de un faraón que encontraron en Egipto.

      11 de Mayo de 2017

Una tumba de 3.700 años es el último descubrimiento que sorprendió a los arqueólogos en Egipto.

La cámara funeraria fue hallada en las cercanías de los restos de una pirámide también recientemente descubierta en el sur de El Cairo.

Y se cree que pertenece a la hija de un faraón.

El Ministerio de Antigüedades egipcio dijo que la cámara en la necrópolis real de Dahshur contenía una caja de madera grabada con jeroglíficos.

Dentro de la caja había cuatro vasos canopo (vasijas) con los de los órganos de la difunta, probablemente la hija del rey Emnikamaw.

La caja funeraria se encuentra a unos 600 metros de la última pirámide encontrada.

Nueva pirámide
El mes pasado, los arqueólogos que investigaron los restos de la pirámide encontraron un relieve con 10 líneas de jeroglíficos que llevaban el nombre de Emnikamaw.

También descubrieron los restos de un sarcófago antropoide, que en parte tiene forma humana.

Dahshur es donde el rey Sneferu de la cuarta dinastía construyó la primera verdadera pirámide de caras lisas de Egipto antiguo, una pirámide roja de 104 metros de alto, hace cerca de 4.600 años.

También construyó una versión anterior, la pirámide doblada de 105 metros de altura, cuyas pendientes cambian de ángulo de 54 grados a 43 grados aproximadamente a la mitad.

Sneferu fue sucedido por su hijo Khufu, famoso por la Gran Pirámide en Giza, que, con sus 138 metros de altura, era una de las 7 maravillas del mundo antiguo.

   +Información: www.t13.cl


   -Egiptólogos españoles recuperan un raro jardín funerario de 4.000 años en Luxor

      03 de Mayo de 2017

Lo sabemos por las pinturas, por la iconografía: a los antiguos egipcios no les bastaba con la momificación o ser enterrados en decorados ataúdes acompañados de decenas de ofrentas rituales. El sepulcro que acogería su cuerpo camino de la vida en el más allá incluía además un pequeño jardín que, con sus plantas, sus flores y sus árboles frutales, a veces con pequeños estanques, plantara cara al árido desierto egipcio en un ideal de resurección, renovación y renacimiento. Pero aunque se han encontrado numerosas representaciones de estos jardines funerarios en tumbas de visires y de funcionarios, pocos arqueólogos se han topado con un jardín funerario conservado in situ como el encontrado en la necrópolis de Draa Abu el Naga por un equipo español. «Nunca se había encontrado (un jardín funerario) así en la Antigua Tebas», ha señalado el director de la misión Proyecto Djehuty, José Manuel Galán.

El huerto, de unos 3.900 años de antigüedad, ha sido descubierto en el patio frente a una tumba que data del Reino Medio, excavada en la roca de la colina de Draa Abu El Naga a pocos kilómetros de la moderna Luxor, según ha detallado el Ministerio de Antigüedades en un comunicado. «El descubrimiento de este jardín puede ofrecer información sobre el medio ambiente y las técnicas de jardinería en la antigua Tebas (ahora Luxor) en la época del Reino Medio, hacia el 2000 a.C.», ha señalado el director del departamento de antigüedades en el Ministerio, Mahmoud Afifi.

El huerto encontrado tiene un tamaño de 3 por 2 metros, y está dividido en pequeñas parcelas cuadrangulares de unos 30 centímetros, en los que se compartimentarían los cultivos de plantas y flores. En el interior de cada espacio, delimitado con adobe, los egiptólos españoles han detectado una pequeña capa de limo, consecuencia de haber retenido agua, lo que confirma el uso de la estructura como jardín o huerto. En una esquina del huerto, se alzaba al menos un árbol que daría sombra y cobijo a los sacerdotes encargados de las ofrendas funerarias, del que se han encontrado restos de la raíz y parte del tronco (unos 30 cm) preservados durante casi 4.000 años.

En las paredes de algunas tumbas del Reino Nuevo (1539-1075 a.C.) se han encontrado representaciones de otros jardines funerarios a la entrada de las tumbas, junto a un par de árboles que refrescaran el recinto enmedio del inmisericorde desierto. Sin embargo, hechos de adobe y construídos con poca altura, la mayoría fueron ignorados o destruidos, por lo que «hay pocos datos arqueológicos al respecto».

«Si bien esta información era conocida a través de la iconografía, estaba muy poco documentada por la arqueología. Una vez más, nuestro yacimiento nos ofrece una nueva sorpresa, que nos permitirá realizar una aportación al conocimiento de la cultura y sociedad del antiguo Egipto», ha puntualizado Galán, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas español (CSIC).

Junto al jardín simbólico se han encontrado además piezas de cerámica de gran finura, recipientes que los egiptólogos suponen formaron parte del ritual funerario del difunto en el momento de su entierro. Un cuenco, encontrado bocabajo, ha logrado preservar casi intacto su contenido: cuatro dátiles y otros frutos pendientes de identificación.

«(El jardín) Probablemente tenía un significado simbólico, y tendría algún tipo de rol en los rituales funerarios», ha añadido Galán. Muchos rituales funerarios del Antiguo Egipto necesitaban de un estanque o zona arbórea, por lo que estos jardines servían como una pequeña representación simbólica de esas áreas verdes que los rituales exigían. Los frutos producidos por el jardín eran utilizados como ofrendas para el difunto.

Estelas de la Dinastía XIII
Además del pequeño huerto, la misión española Proyecto Djehuty, que excava desde 2002 en la necrópolis de Draa Abu El Naga, ha descubierto una pequeña capilla (46 x 70 x 55 cm) construida con ladrillos de adobe junto a la entrada de la tumba. Dentro, se han recuperado tres estelas datadas hacia la Dinastía XII (hacia el 1800 a.C.). Una estela pertenecería a un hombre llamado Renef-Seneb, mientras que la segunda pertenece al «ciudadano Jemenit, hijo de la dama de la casa, Idenu».

«Estos descubrimientos apuntan a la relevancia del área central de Draa Abu El Naga como un lugar sagrado de una variedad de actividades de culto y religiosas durante el Reino Medio», ha apuntado el director de la Administración de Antigüedades en el Alto Egipto, Hani Abul Azm.

   +Información: www.abc.es


   -El arqueólogo español que levanta colosos en Egipto

      25 de Abril de 2017

Hace ya 14 años de la primera vez que Miguel Ángel López Marcos se enfrentó a un gigante. Ha llovido tanto que, baqueteado en tales lides, va camino de lidiar con su décimo coloso. En los últimos tres lustros este arqueólogo castellano ha librado una batalla contra el tiempo y los achaques de las esculturas de proporciones faraónicas que permanecían esparcidas o enterradas entre las ruinas del templo de Amenhotep III, el más imponente de los recintos que una vez habitaron la antigua Tebas. Vamos en su búsqueda con el eco aún fresco del extraordinario hallazgo de un coloso sumergido en el fango de un descampado de Matariya, un populoso barrio de El Cairo. Un descubrimiento que ha asombrado a la Egiptología pero que López Marcos explica sin demasiada excitación. "Algo he oído pero se trata de un coloso más pequeño de los que acostumbro a reconstruir, de unos ocho metros. Su restauración será sencilla", dice a pie de obra desde la turística Luxor, donde apura su enésima campaña como miembro del proyecto que dirige la arqueóloga germano-armenia, Hourig Sourouzian."Jamás imaginé que pudiera hacer algo así. Fue un trabajo que comencé aplicando los conocimientos a los problemas que me encontraba", señala este soriano de 53 años que, repartido en dos temporadas, dedica seis meses al año a rescatar, ensamblar y curar a los colosos que flanqueaban los pilonos del templo. El complejo de Amenhotep III (1387-1348 a.C.) -bisnieto del gran Tutmosis III y padre del hereje Ajenatón- es una rara avis en la ribera occidental de Luxor. Fue construido en la frontera entre los campos verdes y la tierra desértica, donde se halla el resto de templos. Consta de tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario... Cientos de esculturas -retratos del faraón, su familia y sus dioses más queridos- se despeñaron. "Se piensa que la mayoría de las figuras cayeron a la vez. Según cuenta Estrabón, sucedió en el terremoto que se registró en el 27 a.C. Fue el mayor temblor y la causa del derrumbe de casi todo el templo", indica el experto."Los bloques fueron reutilizados para levantar un templo y algún palacio de época ramésida. Todos los colosos y las piezas que no podían se transportadas las dejaron aquí. De arquitectura no ha quedado nada. La sala hipóstila debía ser increíble pero solo quedan las basas de las columnas". De desempolvar la estatuaria que una vez lució en los muros del templo se encargan el español y la cuadrilla que administra, compuesta por 35 obreros. "Hemos aprendido mucho a lo largo de estos años. Hemos ganado en efectividad. Si para el primer coloso necesitamos 10 años, los del norte los completamos en 12 meses cada uno. Se hizo en un tiempo récord", esboza quien presume de una misión que está modificando el paisaje que transitan los turistas. "Es cierto. Está cambiando el perfil de la orilla occidental. Ya son ocho grandes estructuras las que han vuelto a aparecer. Están los dos colosos del norte, los del segundo pilono, tres colosos de cuarcita y uno de granito y una estela emplazada a la entrada del peristilo".Una compleja labor de reanimación firmada sin la gracia de las nuevas tecnologías, con utensilios similares a los que empuñaron los peones de los faraones. "No quiero maquinaria porque no la puedes controlar y cualquier movimiento en falso puede dañar irremediablemente la figura. Aquí seguimos usando los andamios de madera", precisa López Marcos. Hechos añicos, los colosos permanecieron durante siglos bajo agua, al igual que el último representante hallado hace unas semanas en El Cairo.
No quiero maquinaria porque no la puedes controlar y cualquier movimiento en falso puede dañar irremediablemente la figura
En la aventura de sacarlos a flote, los obreros recurrieron a las poleas y unos modernos cojines de aire comprimido. Todos, hasta el décimo coloso recuperado recientemente, han corrido la misma suerte. "El coloso número 10 lo hemos sacado del agua esta campaña. Ha sido una operación complicada porque se hallaba dividido en tres fragmentos: el pecho de 40 toneladas y otros dos fragmentos de 85 y 75 toneladas".Los dos últimos especímenes, de unos 10 metros de altura, corresponden al tercer pilono y están tallados en alabastro. "El del lado sur, el que acabamos de recuperar, está muy fracturado porque el alabastro es de muy mala calidad. Corre el riesgo de que la piedra se deshaga ante el mínimo error. El mayor reto era no perderlo en el proceso", comenta el hombre encargado de controlar su paso por quirófano. "He pegado ya unos 20 fragmentos del torso. La parte menos erosionada es la que ha estado bajo agua. No ha sufrido diferencias de temperatura ni la acción del sol o el aire, que la va puliendo". Su regreso a escena arrojó otro hallazgo: la presencia de una escultura de la gran reina consorte Tiy, abuela de Tutankamón, en una de las piernas del coloso, entre las jambas del trono. "Ha sido una sorpresa encontrar esa parte en buenas condiciones", admite López Marcos. Según el ministro de antigüedades egipcio, Jaled el Anani, la pieza -única y distinguida- es el primer testimonio de la "faraona" en alabastro.La pareja de titanes que, rotos en pedazos, surgió del fango aguarda ahora su fatigoso zurcido. "De momento, están estabilizados. Todas las piezas se hallan atadas con eslingas de carraca, unos cinturones que soportan más de 10 toneladas y que están apretando los fragmentos para que no se abran. Están, además, envueltas en lomas para que no sufran demasiados cambios de temperatura y se les han inyectado consolidantes para cerrar fisuras y grietas". El próximo año llegará el turno de completar el puzzle. "Siempre sigo el mismo procedimiento. A veces me encuentro con 300 o 400 fragmentos, que reduzco a cinco o seis franjas para facilitar el montaje final". Cuando ambas estructuras recuperen el hálito y vuelvan a los lugares donde fueron erguidas, el soriano -que dedica el resto del año a levantar menhires o rehabilitar castros por España, muy lejos de las proporciones del antiguo Egipto- dará la misión por cumplida. "Me quedan tres o cuatro años más. Todavía hay que montar algunos colosos pequeños y luego habrá que buscar otros lugares", musita. Su asignatura pendiente en la explanada sobre la que descansa el ruinoso legado del más espectacular de los templos de Millones de Años (como se denomina a los templos funerarios del Imperio Nuevo) son las dos moles del rey que custodiaban el acceso al recinto y que sobrevivieron a todas las calamidades convirtiéndose en una de las postales favoritas de quienes peregrinan hasta Luxor. Los colosos, que hoy se han sacudido siglos de orfandad, resistieron incluso al seísmo del 27 a.C. El envite, sin embargo, agrietó el coloso norte. De la pequeña hendidura nació un rumor chirriante que griegos y romanos convirtieron en la leyenda de Memnón, rey etíope, héroe de la guerra de Troya e hijo de Eos (la diosa del amanecer). "No hay acuerdo sobre lo que se debe hacer. Lo que resulta evidente es que son los colosos de Memnón los que se encuentran en peor estado porque presentan grietas estructurales. Tenemos guardados trozos de brazos y piernas para que se puedan montar", arguye el restaurador, inquieto por la salud de dos auténticos iconos. "La cuarcita es una piedra a la que le afectan mucho los cambios de humedad y temperatura. Se desgaja por capas como una cebolla. La diferencia de temperatura agrieta la piedra superficial y provoca que acabe cayendo como una lasca". Curtido en la convalecencia de sus hermanos de piedra, López Marcos no titubea cuando avanza el parte médico. "Se están diagnosticando todos los problemas que tiene. Mi opinión es clara: hay que intervenir".

   +Información: www.elmundo.es

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