Otra manera de ver Egipto
Noticias Sobre Egipto
 
 
« Atrás 1 2 3 4 5 ... 164 Adelante » Todos Líneas por página:

   -Empieza la búsqueda de la tumba de la mujer de Tutankamón

      17 de Enero de 2018

ahi Hawass, el que fuera el omnipotente ministro de Antigüedades de Egipto y responsable durante años del Consejo Superior de Antigüedades en la era de Hosni Mubarak, ha iniciado una excavación que puede volver a catapultarlo en el Olimpo de la Egiptología.

Tal y como publica en su página web, acaba de empezar una excavación con el objetivo de encontrar una nueva tumba real en Luxor, nada más ni nada menos que la de la esposa del famoso faraón Tutankamón, Anjesenamón.

Los trabajos se centran en una área cercana a la tumba del faraón Ay, quien fuera asesor de Tutankamón antes de sucederlo. De hecho, este personaje muy próximo a la casa real esposó a la viuda para poder acceder al trono.

Hawass excava, financiado por Discovery Channel, en una zona del valle de los Monos, en un lateral del valle de los Reyes donde “las exploraciones de radar detectaron la presencia de una posible entrada a una tumba a una profundidad de 5 metros”, indica en un comunicado. También se encontraron cuatro depósitos de fundación que indicarían que ahí se construyó una tumba.

El egiptólogo no tiene ninguna duda de que en este lugar se encuentra una tumba, aunque solo se sospecha, debido a la proximidad con la de Ay, que pudiera tratarse de la de la esposa real, hija también del faraón Akenatón y Nefertiti.

Una reina para tres faraones
Anjesenamón, que pudo estar esposada con su propio padre, se casó con Tutankamón cuando ambos eran muy jóvenes y aún llevaban al dios Atón en sus nombres, conocidos en ese momento como Anjesenpatón (la que vive por Atón) y Tutankatón (imagen viva de Atón).

Recordemos que el llamado faraón hereje Akenatón proclamó a Atón como dios principal y pasó a perseguir el culto a Amón. Se considera que el polémico rey proclamó un monoteísmo en un país acostumbrado a adorar a multitud de dioses, lo que provocó tras su muerte que sufriera la damnatio memoriae que también persiguió a su sucesor.
Anjesenamón y Tutankamón reinaron durante diez años, un periodo en el que restauraron el culto a Amón, que contaba con un poderoso e influyente clero. Al morir el faraón, Anjesenamón se casó con Ay, que posiblemente era su propio abuelo materno.

Tras este momento, se desconoce qué ocurrió con esta reina, que llevaba consigo el linaje real pero que no dejó a ningún hijo que accediera al trono. Si la tumba que excava Hawass fuese la de esta reina, podría dar mucha información sobre uno de los periodos más misteriosos e intrigantes del antiguo Egipto.

   +Información: www.lavanguardia.com


   -Desvelan el rincón más secreto del templo de la Faraona

      16 de Enero de 2018

Durante décadas el templo de Hatshepsut, erigido por la mujer que se convirtió en faraón, se dejó fotografiar por millones de turistas con disimulado pudor. Su icónica apariencia de tres terrazas que asoman en las faldas de una pedregosa colina de Deir el Bahari evitó cualquier tentación de exhibir su rincón más sagrado: el santuario dedicado a Amón Ra, el dios solar que crea, sostiene y regenera la vida. "Lo llamamos lo sagrado del lugar más sacro", relata a EL MUNDO el arqueólogo Zbigniew Szafraski, director de la misión de la universidad polaca de Warsaw que desde 1961, en plena guerra fría, reconstruye uno de los monumentos más formidables del antiguo Egipto. "Es la zona más noble e importante del templo con una función clave en el culto", desliza este experto que en 1999 tomó las riendas de un proyecto empeñado en curar siglos de desmemoria. El santuario, su páramo más íntimo, se ubica en la tercera terraza. Hasta ahora, al atravesar el peristilo, la majestuosa fachada -un pórtico levantado mucho más tarde, en época ptolemaica- marcaba el fin de las miradas. A partir de ahí arrancaba un santuario que las autoridades egipcias acaban de abrir al público tras una larga y costosa convalecencia.

El recoveco, de planta alargada y angosta, era la estación final de la festividad anual del Valle durante el Reino Nuevo (1539-1075 a.C.). Una procesión liderada por Hatshepsut (1478-1458 a.C.) y su corte de nobles y sacerdotes que cruzaba el Nilo y unía los templos de ambas orillas. "El santuario era una extensión del templo de Amón en Karnak, al otro lado del río. Había una línea directa que los conectaba", murmura Szafraski. La comitiva transportaba la barca sagrada del dios -con su proa y popa decorada con cabezas de carnero, el animal sagrado de Amón- acompañada por el estruendo de músicos y bailarines y la solemnidad de los miembros del clero que portaban estandartes, equipamiento litúrgico, ofrendas y estatuas de miembros de la familia real. Una legión de soldados custodiaba el ritual. Una vez recorrido el trayecto, la barcaza y la escultura de Amón -"el rey de los dioses" o "el señor de los tronos de las dos tierras", como le apodaban los egipcios- reposaban durante la noche sobre un pedestal de piedra en la sala de la barca, la primera de las estancias y el lugar donde se realizaba la última ceremonia. A la mañana siguiente, la procesión regresaba sobre sus pasos hasta el templo de Karnak.

Los muros se conservan y desvelan información sobre la faraona HatshepsutLos detalles del acontecimiento han permanecido a salvo en los muros. Los relieves, que aún lucen la viveza de los colores originales, han sobrevivido incluso a las fechorías de los súbditos de Ajenatón, el primer faraón monoteísta de la Historia. Su restauración comenzó con el hijo del "rey hereje", Tutankamón, y -milenios después- la prosiguió el equipo llegado de Polonia desentrañando detalles de un período convulso y aún en tinieblas. "Hatshepsut fue un volcán de ideas. Por los muros del santuario sabemos de su pensamiento político, religioso y relacionado con la organización del Estado. Hay mucha información sobre su reinado y el Egipto de la época", indica Szafraski. "En los relieves, por ejemplo, queda grabado el momento exacto en el que decide ser faraón de Egipto", sugiere el académico. "En ese instante trascendental su representación cambia de color. Su cuerpo pasa del amarillo, el usado para las mujeres, al rojo. Y varía, además, su designación. Empieza a hablar de sí misma como si fuera un hombre".

En los muros sur y norte de la sala de la barca -que antecede a la estancia de la estatua, con dos pequeñas capillas a ambos lados, y una sala final de época ptolemaica-, se dibujan también las ofrendas entregadas al rey y la deidad. Panes y dulces de diferentes formas; verduras (lechuga, cebolla, ajo, pepino o puerro); frutas (uvas, dátiles o granadas); carne; flores; y bebidas como vino, cerveza o agua aparecen representadas por doquier. Un despliegue que comparte escenas con la familia real. El pequeño santuario es el único lugar en el templo donde el clan de Hatshepsut se presenta al completo, finados incluidos. Comparecen en sus relieves desde los padres de la "faraona" - Tutmosis I y Ahmes- hasta su hijastro Tutmosis III, el rey guerrero que le sucedería en la poltrona. Sin olvidar a Neferure, la hija de Hatshepsut a la que su progenitora diseñó un futuro truncado. "Queda claro por el modo de representarla que su madre deseaba verla ocupando el trono de Egipto. Su idea era que otra mujer la relevara al frente del país", subraya Szafraski. Para la expedición polaca, el arrebatado orgullo familiar que exhibe la monarca desparramando su árbol genealógico sobre el santuario es una argucia para reivindicar "la legitimidad de sus derechos dinásticos".
Las salas que forman el pedazo más preciado del templo conocieron una vida larga y fecunda. El hallazgo durante los últimos años de ostracas -fragmentos de cerámica con inscripciones en demótico y griego- y monedas del reinado de Constantino I el Grande prueban que, dos milenios después de la "faraona", aún era un páramo accesible. "El lugar fue reutilizado tras un terremoto. Sirvió como una necrópolis con una veintena de tumbas de miembros de la familia real entre las dinastías XXI y XXV y luego fue un lugar de culto copto. Se construyó una iglesia y un monasterio y el santuario fue empleado como cocina. De ahí el hollín que cubría el interior", comenta el director del proyecto. Una existencia tan hollada que acabó colmada de achaques. "Al limpiar la zona nos topamos con una plataforma artificial construida encima del santuario para proteger su techo de los derrumbes de la colina. Tuvimos que reforzar lo que los ingenieros del antiguo Egipto habían inventado". La conservación encajó, además, nuevas piezas del puzle que Hatshepsut comenzó a unir tras su coronación, allá por el 1473 a.C. "Recuperamos bloques perdidos que han vuelto a su posición original. Ha sido un trabajo que nos ha llevado más de veinte años", concluye.

   +Información: www.elmundo.es


   -Comienza la 17ª campaña del Proyecto Djehuty en Egipto

      12 de Enero de 2018

Da comienzo la 17ª campaña del Proyecto Djehuty, liderado por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España) José Manuel Galán, que se desarrolla en la colina de Dra Abu el-Naga, en la antigua Tebas, actual Luxor (Egipto). El equipo de arqueólogos continuará con los trabajos en el jardín funerario que descubrieron en la campaña de 2017. El hallazgo es el primero de este tipo encontrado hasta el momento.

El equipo interdisciplinar (que incluye arqueobotánicos, zooarqueólogos, geólogos, paleopatólogos, restauradores y arquitectos, entre otros especialistas) trabajará en el estudio exhaustivo del jardín funerario y sus alrededores, pues, asociada al jardín se encuentra la gran tumba del año 2000 a.C. tallada en la roca de una colina.

demás, en el recinto encontraron también la parte inferior del tronco de un árbol y las semillas que se plantaron hace 4.000 años. Ahora, los investigadores se disponen a analizarlas, identificarlas y estudiarlas en profundidad. “Gracias al análisis de las semillas podemos ahondar en el conocimiento de la alimentación y el clima de la época”, explica Galán.

En la 17ª edición del Proyecto Djehuty los investigadores desarrollarán también la excavación y estudio detallado de las cámaras donde se depositaron centenares de momias de animales en el siglo II a.C., que serán posteriormente radiografiadas, al igual que las momias humanas halladas en campañas anteriores.

Además de los trabajos de excavación y estudio, los arqueólogos trabajarán en la conservación de los objetos encontrados y en la restauración de las tumbas de Djehuty y Hery y las acondicionarán para abrirlas al público.

Este proyecto de excavación, restauración y publicación toma el nombre de Djehuty, supervisor del Tesoro y de los trabajos artesanos de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres que ejerció de faraón en el antiguo Egipto y cuyo reinado se extendió durante 22 años en la dinastía XVIII, en torno al año 1470 a. C.

Los trabajos arqueológicos y de restauración se centran también en la vecina tumba de Hery, fechada alrededor de 50 años antes. Hery era hijo de la "señora de la casa" Ahmose. Vivió durante los reinados de Amosis a Amenofis I, y fue "supervisor del granero de la mujer del rey y la madre del rey Ahhotep". Posiblemente emparentado con la familia real, su vida transcurrió durante un periodo tan importante de la historia egipcia como es el comienzo de la XVIII dinastía, con la que se inicia un nuevo periodo histórico, el denominado "Reino Nuevo". Con el Proyecto Djehuty se pretende conocer mejor qué papel desempeñó en la época.

El Proyecto Djehuty está financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por empresas e instituciones privadas y por 300 “micromecenas” que han contribuido a través de un crowdfunding a la puesta en marcha de esta campaña.

   +Información: www.noticiasdelaciencia.com


   -Una piedra encontrada hace 20 años en Egipto posee compuestos nunca vistos en el Sistema Solar

      11 de Enero de 2018

Científicos han llegado a la conclusión de que una extraña piedra hallada hace 20 años es de origen extraterrestre. De acuerdo con una investigación, la roca conocida como Hypatia está compuesta por minerales que incluso no pertenecen a ningún meteorito o cometa.

El estudio reveló que los compuestos que se encuentran dentro de la misma no se encuentran en ningún lugar de la Tierra, y también hay grandes posibilidades de que la piedra tampoco pertenezca al Sistema Solar. Hypatia fue descubierta en 1996 en el desierto del Sahara, en Egipto.

Pero no fue hasta 2013 que investigadores de la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica, confirmaron que la piedra es de origen extraterrestre, convirtiéndose así en un objeto único en la Tierra.

Para descifrar más detalles sobre la misteriosa roca Hypatia, los científicos decidieron analizar su composición química. Para ello, examinaron la matriz carbonosa y descubrieron que la roca espacial carece del mineral conocido como silicato, que generalmente se encuentra en los objetos espaciales que se mueven dentro del Sistema Solar.

El investigador principal, Jan Kramers, destacó que esta piedra ha roto todos los esquemas. "En los meteoritos de clase condritas se observa una pequeña cantidad de carbono y una considerable cantidad de silicio. Pero la matriz de Hypatia tiene una enorme cantidad de carbono y una cantidad inusualmente pequeña de silicio", explicó. Asimismo, Krames aseguró que Hypatia se formó en un ambiente frío.
Los compuestos de carbono o hidrocarburos poliaromáticos presentes en Hypatia son un componente principal del polvo interestelar que se cree que existió incluso antes de la formación de nuestro Sistema Solar. Por lo tanto, el último estudio sobre la composición química de la piedra podría impulsar a los científicos a reconsiderar la formación del Universo.

   +Información: www.actualidad.rt.com


   -Nos sacan mucha ventaja: las sorprendentes costumbres sexuales del Antiguo Egipto

      01 de Enero de 2018

Hay un tópico que aceptamos a pies juntillas y según el cual, cada día que pasa, la sociedad es más depravada, ya que la revolución sexual o el porno (o ambas cosas) nos ha llevado a hacer cosas que en otras circunstancias no nos habríamos planteado. No hace falta ni recurrir al Kamasutra para descubrir la falsedad de dicha hipótesis y recordar que la historia de las convenciones sexuales no es lineal, sino más bien cíclica. Eso quiere decir que hace milenios ya se realizaban prácticas que hoy parecerían salidas de un atrevido vídeo gonzo; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, cuya larga historia nos ha llegado a cuentagotas.
La última reina de Egipto, Cleopatra, ha sido representada vinculada al sexo. No solo por sus relaciones de igualdad con poderosos iconos como Julio César o Marco Antonio, sino también por atribuírsele el primer vibrador (al parecer, un rollo de papiro con abejas dentro) o sus supuestas habilidades feladoras. No obstante, como recuerda la historiadora Mary Beard, premio Princesa de Asturias, es probable que el carácter manipulador y promiscuo de la última ptolemaica fuese una invención de la propaganda romana, una idea de “Augusto después de la guerra con Marco Antonio para desacreditarlos a ambos”.

Lo que no es un producto de la propaganda es una mitología con muchos más episodios sexuales que otras tradiciones posteriores como la cristiana. El dios Atum, “el que existe por sí mismo”, surge del océano (Nun) creándose a sí mismo, algo que ha sido interpretado como una posible autofelación, algo reforzado por la creencia de que el semen era el agua que recorría los ríos. También Seth y Horus se adelantaron a la sensibilidad LGTBI+: tras una brutal pelea y repetidas humillaciones del segundo al primero, ambos dioses terminarían unificándose e incluso Seth alumbraría un hijo de su pareja. Por lo general, la sociedad aceptaba al activo (supuestamente “masculino”) y repudiaban al pasivo (“femenino”).

Mientras que hoy en día sigue siendo impensable presentar a mandatarios o monarcas haciendo el amor –recordemos la sonada retirada de un número de El Jueves por su portada–, era algo al parecer no tan raro en el Antiguo Egipto. Como explica el experto en arqueología egipcia Ethan Watrall, la imagen de Tutankamón apuntando a su esposa arrodillada con un arco probablemente sea una metáfora de una relación sexual, puesto que “disparar”, en egipcio (y en otros idiomas…) equivale a eyacular. Algo semejante ocurre con el grafiti que supuestamente representa a Hatshepsut y Senenmut en una posición que no deja lugar a la imaginación. Sean ellos no, desde luego se trata de un dibujo pornográfico. Y ni siquiera, el más famoso.

El papiro dos rombos

Si hablamos de sexo en el Antiguo Egipto, es obligado referirse al Papiro Erótico de Turín (1279-1213 a.C.), un rollo de aproximadamente 260 centímetros de largo por 25 de ancho que muestra 12 relaciones sexuales diferentes en otras tantas estampas. Fue encontrado por primera vez en Deir el-Medina (en una de las márgenes del Nilo, muy cerca de Luxor) y dejó horrorizado a Jean-François Champollion, el hombre que descifró la piedra Rosetta, y que dijo que se trataba de “una imagen monstruosa y obscena, que me ha dado una impresión muy extraña acerca de la sabiduría y la compostura egipcia”. Desde luego, tenía mucho más que ver con su compatriota el Marqués de Sade de lo que podía imaginarse.

Hay un poco de cada cosa y para todos los gustos (y paladares): sexo vaginal, anal, masturbación, autofelación y diversas posturas en las que hombres bajitos y gordos con grandes miembros viriles se satisfacen con lo que se ha interpretado que eran prostitutas. Probablemente, el dueño de la obra era aristócrata, por el buen acabado de la misma. “Los altos dignatarios de la corte y los grandes sacerdotes retozan con prostitutas profesionales, exhibiendo sus penes erectos y de tamaño desproporcionado, quizás como una burla a su incontinencia”, escribió sobre él el egiptólogo paraguayo Jorge Roberto Ogdon.
“Cada uno de los personajes ilustrados está acompañado por un breve texto que reproduce el diálogo amoroso”, desarrolla el arqueólogo. “Por ejemplo, una de las prostitutas le dice a su pareja, quien la penetra por detrás mientras ella se apoya sobre sus extremidades: ¡Ven y hazme el amor por detrás!. ¡Una frase que pareciera salida de algún vídeo porno moderno!”. Sin embargo, el egiptólogo francés Pascal Vernus matizaba que, como ocurre a menudo con las obras de contenido sexual de la aristocracia, su objetivo no era excitar sexualmente al espectador sino divertirlo con transgresiones caricaturescas del comportamiento sexual de las élites.

Este papiro no es, ni de lejos, el único vestigio que nos muestra hombres con grandes penes en el Antiguo Egipto. Son relativamente habituales las vasijas y los amuletos fálicos (itífalos), que, como recuerda Ogdon, representan figuras que poseen “un miembro viril de proporciones descomunales, que es sostenido por uno o más personajes subalternos o por su compañera”. Además de las representaciones tradicionales de coito vaginal, anal, oral u onanismo, también figuran contados casos de zoofilia, en los que el animal ocupa siempre el rol masculino y la mujer, el humano. Curiosamente, hay quien mantiene que era una forma de esquivar la censura por presentar a dos humanos haciendo el amor. Es el caso, por ejemplo, de la Tumba de los Toros de Tarquinia (Italia).

¿Y esto qué significa?
El egiptólogo Watrall recuerda que “las normas respecto al comportamiento sexual no pueden mirarse desde nuestra perspectiva occidental ya que muchas culturas, tanto pasadas como presentes, no utlizan las mismas categorías que nosotros”. En otras palabras, no debemos dar por hecho que los egipcios se considerasen heterosexuales, ni que, por lo tanto, Seth y Horus fuesen homosexuales. Por ejemplo, como recordaba R.B. Parkinson en The Journal of Egyptian Archaeology, el matrimonio era simplemente un actitud social común, pero que no impedía que se produjesen relaciones homosexuales. Eso sí, el adulterio era perseguido y castigado con dureza.

Como añade Charlotte Booth, autora de Las voces perdidas del Nilo, un retrato de la vida cotidiana del Antiguo Egipto, es muy probable que en la mayor parte de familias el sexo no tuviese un carácter íntimo; no, al menos, tal y como lo entendemos ahora. “Las imágenes artísticas que apuntan al coito pero que no lo muestran explícitamente dan la impresión de que el sexo no fuese siempre una cuestión privada, ya que siempre había sirvientes o niños en los alrededores, incluso en la cama”, recuerda la escritora. Las casas de pueblos como Amarna o El Lahun eran tan pequeñas que era difícil pensar que se pudiese disfrutar de ninguna clase de privacidad.
Entre las curiosidades de la vida amatoria de los egipcios que nos pueden chocar desde nuestra perspectiva moderna (y occidental) se encuentra, por ejemplo, la poca importancia que daban a la virginidad, tremendamente ligada al honor en nuestra sociedad. También, la peculiar manera en la que evitaban los embarazos en una especie de anticonceptivos vintage: los egipcios emplearon desde el siglo XVI a.C. la resina de la acacia por sus cualidades espermicidas, pero también utilizaban la fruta del árbol junto a miel y dátiles. Desde luego, nunca la anticoncepción fue más sabrosa.

   +Información: www.elconfidencial.com

« Atrás 1 2 3 4 5 ... 164 Adelante » Todos
Excursiones por Egipto
Aun te lo ponemos más fácil.
Te hemos preparado ya las
excursiones para que no
dependas de nadie.
 
© todoegipto.org 2006. Jaume Martínez. Barcelona. Leer antes de usar