Otra manera de ver Egipto
Noticias Sobre Egipto
 
 
« Atrás 1 ... 3 4 5 6 7 ... 167 Adelante » Todos Líneas por página:

   -Nuevos hallazgos del Antiguo Egipto en 2 sitios arqueológicos de Asuán

      17 de Enero de 2018

Dos nuevos hallazgos en la zona de Asuán, en el sur de Egipto, anunciados la semana pasada por el Ministerio de Antigüedades de este país: un complejo administrativo de finales de la dinastía V, de más de 4.000 años de antigüedad, en Tell Edfu; y cuatro piezas notables en el lado oeste del Templo de Kom Ombo. El primer hallazgo ha sido efectuado por una misión arqueológica egipcia y estadounidense, de la Universidad de Chicago, y el segundo hallazgo por una misión arqueológica egipcia trabajando en el proyecto de desagüe del Templo de Kom Ombo.

El complejo administrativo de finales de la dinastía V es la evidencia arqueológica más antigua que se ha descubierto en Tell Edfu. Nadine Moeller, de la Universidad de Chicago, ha explicado que el complejo evoca las expediciones reales organizadas durante el reinado de Djedkare Isesi, a finales de la dinastía V. Las estructuras internas del complejo fueron utilizadas como almacenes para los productos y mercancías de estas expediciones sufragadas por el rey con el fin de obtener minerales y piedras preciosas del desierto arábigo. En el interior del complejo ha sido descubierta una colección de 220 sellos en ladrillos de adobe, del reinado de Djedkare Isesi y con los nombres oficiales de los trabajadores que participaron en las excavaciones y demás trabajos de minería, entre ellos un comandante llamado Sementio. El reinado de Djedkare Isesi se caracterizó por las numerosas expediciones al Uadi Maghara, en la península del Sinaí, con el propósito de extraer materias primas como el cobre, y por el famoso viaje al Punt para obtener bienes no disponibles en Egipto.

Por último, las piezas excavadas en el Templo de Kom Ombo incluyen una estela de caliza en la que "un hombre y una mujer presentan ofrendas a una divinidad sentada que perdió sus piernas", según el comunicado del Ministerio de Antigüedades. Los arqueólogos egipcios también han encontrado una estatua de arenisca que representa a un hombre sentado y otras dos estatuas de arenisca del dios Horus con forma de halcón y sin inscripciones.

   +Información: www.nationalgeographic.com.es


   -Empieza la búsqueda de la tumba de la mujer de Tutankamón

      17 de Enero de 2018

ahi Hawass, el que fuera el omnipotente ministro de Antigüedades de Egipto y responsable durante años del Consejo Superior de Antigüedades en la era de Hosni Mubarak, ha iniciado una excavación que puede volver a catapultarlo en el Olimpo de la Egiptología.

Tal y como publica en su página web, acaba de empezar una excavación con el objetivo de encontrar una nueva tumba real en Luxor, nada más ni nada menos que la de la esposa del famoso faraón Tutankamón, Anjesenamón.

Los trabajos se centran en una área cercana a la tumba del faraón Ay, quien fuera asesor de Tutankamón antes de sucederlo. De hecho, este personaje muy próximo a la casa real esposó a la viuda para poder acceder al trono.

Hawass excava, financiado por Discovery Channel, en una zona del valle de los Monos, en un lateral del valle de los Reyes donde “las exploraciones de radar detectaron la presencia de una posible entrada a una tumba a una profundidad de 5 metros”, indica en un comunicado. También se encontraron cuatro depósitos de fundación que indicarían que ahí se construyó una tumba.

El egiptólogo no tiene ninguna duda de que en este lugar se encuentra una tumba, aunque solo se sospecha, debido a la proximidad con la de Ay, que pudiera tratarse de la de la esposa real, hija también del faraón Akenatón y Nefertiti.

Una reina para tres faraones
Anjesenamón, que pudo estar esposada con su propio padre, se casó con Tutankamón cuando ambos eran muy jóvenes y aún llevaban al dios Atón en sus nombres, conocidos en ese momento como Anjesenpatón (la que vive por Atón) y Tutankatón (imagen viva de Atón).

Recordemos que el llamado faraón hereje Akenatón proclamó a Atón como dios principal y pasó a perseguir el culto a Amón. Se considera que el polémico rey proclamó un monoteísmo en un país acostumbrado a adorar a multitud de dioses, lo que provocó tras su muerte que sufriera la damnatio memoriae que también persiguió a su sucesor.
Anjesenamón y Tutankamón reinaron durante diez años, un periodo en el que restauraron el culto a Amón, que contaba con un poderoso e influyente clero. Al morir el faraón, Anjesenamón se casó con Ay, que posiblemente era su propio abuelo materno.

Tras este momento, se desconoce qué ocurrió con esta reina, que llevaba consigo el linaje real pero que no dejó a ningún hijo que accediera al trono. Si la tumba que excava Hawass fuese la de esta reina, podría dar mucha información sobre uno de los periodos más misteriosos e intrigantes del antiguo Egipto.

   +Información: www.lavanguardia.com


   -Desvelan el rincón más secreto del templo de la Faraona

      16 de Enero de 2018

Durante décadas el templo de Hatshepsut, erigido por la mujer que se convirtió en faraón, se dejó fotografiar por millones de turistas con disimulado pudor. Su icónica apariencia de tres terrazas que asoman en las faldas de una pedregosa colina de Deir el Bahari evitó cualquier tentación de exhibir su rincón más sagrado: el santuario dedicado a Amón Ra, el dios solar que crea, sostiene y regenera la vida. "Lo llamamos lo sagrado del lugar más sacro", relata a EL MUNDO el arqueólogo Zbigniew Szafraski, director de la misión de la universidad polaca de Warsaw que desde 1961, en plena guerra fría, reconstruye uno de los monumentos más formidables del antiguo Egipto. "Es la zona más noble e importante del templo con una función clave en el culto", desliza este experto que en 1999 tomó las riendas de un proyecto empeñado en curar siglos de desmemoria. El santuario, su páramo más íntimo, se ubica en la tercera terraza. Hasta ahora, al atravesar el peristilo, la majestuosa fachada -un pórtico levantado mucho más tarde, en época ptolemaica- marcaba el fin de las miradas. A partir de ahí arrancaba un santuario que las autoridades egipcias acaban de abrir al público tras una larga y costosa convalecencia.

El recoveco, de planta alargada y angosta, era la estación final de la festividad anual del Valle durante el Reino Nuevo (1539-1075 a.C.). Una procesión liderada por Hatshepsut (1478-1458 a.C.) y su corte de nobles y sacerdotes que cruzaba el Nilo y unía los templos de ambas orillas. "El santuario era una extensión del templo de Amón en Karnak, al otro lado del río. Había una línea directa que los conectaba", murmura Szafraski. La comitiva transportaba la barca sagrada del dios -con su proa y popa decorada con cabezas de carnero, el animal sagrado de Amón- acompañada por el estruendo de músicos y bailarines y la solemnidad de los miembros del clero que portaban estandartes, equipamiento litúrgico, ofrendas y estatuas de miembros de la familia real. Una legión de soldados custodiaba el ritual. Una vez recorrido el trayecto, la barcaza y la escultura de Amón -"el rey de los dioses" o "el señor de los tronos de las dos tierras", como le apodaban los egipcios- reposaban durante la noche sobre un pedestal de piedra en la sala de la barca, la primera de las estancias y el lugar donde se realizaba la última ceremonia. A la mañana siguiente, la procesión regresaba sobre sus pasos hasta el templo de Karnak.

Los muros se conservan y desvelan información sobre la faraona HatshepsutLos detalles del acontecimiento han permanecido a salvo en los muros. Los relieves, que aún lucen la viveza de los colores originales, han sobrevivido incluso a las fechorías de los súbditos de Ajenatón, el primer faraón monoteísta de la Historia. Su restauración comenzó con el hijo del "rey hereje", Tutankamón, y -milenios después- la prosiguió el equipo llegado de Polonia desentrañando detalles de un período convulso y aún en tinieblas. "Hatshepsut fue un volcán de ideas. Por los muros del santuario sabemos de su pensamiento político, religioso y relacionado con la organización del Estado. Hay mucha información sobre su reinado y el Egipto de la época", indica Szafraski. "En los relieves, por ejemplo, queda grabado el momento exacto en el que decide ser faraón de Egipto", sugiere el académico. "En ese instante trascendental su representación cambia de color. Su cuerpo pasa del amarillo, el usado para las mujeres, al rojo. Y varía, además, su designación. Empieza a hablar de sí misma como si fuera un hombre".

En los muros sur y norte de la sala de la barca -que antecede a la estancia de la estatua, con dos pequeñas capillas a ambos lados, y una sala final de época ptolemaica-, se dibujan también las ofrendas entregadas al rey y la deidad. Panes y dulces de diferentes formas; verduras (lechuga, cebolla, ajo, pepino o puerro); frutas (uvas, dátiles o granadas); carne; flores; y bebidas como vino, cerveza o agua aparecen representadas por doquier. Un despliegue que comparte escenas con la familia real. El pequeño santuario es el único lugar en el templo donde el clan de Hatshepsut se presenta al completo, finados incluidos. Comparecen en sus relieves desde los padres de la "faraona" - Tutmosis I y Ahmes- hasta su hijastro Tutmosis III, el rey guerrero que le sucedería en la poltrona. Sin olvidar a Neferure, la hija de Hatshepsut a la que su progenitora diseñó un futuro truncado. "Queda claro por el modo de representarla que su madre deseaba verla ocupando el trono de Egipto. Su idea era que otra mujer la relevara al frente del país", subraya Szafraski. Para la expedición polaca, el arrebatado orgullo familiar que exhibe la monarca desparramando su árbol genealógico sobre el santuario es una argucia para reivindicar "la legitimidad de sus derechos dinásticos".
Las salas que forman el pedazo más preciado del templo conocieron una vida larga y fecunda. El hallazgo durante los últimos años de ostracas -fragmentos de cerámica con inscripciones en demótico y griego- y monedas del reinado de Constantino I el Grande prueban que, dos milenios después de la "faraona", aún era un páramo accesible. "El lugar fue reutilizado tras un terremoto. Sirvió como una necrópolis con una veintena de tumbas de miembros de la familia real entre las dinastías XXI y XXV y luego fue un lugar de culto copto. Se construyó una iglesia y un monasterio y el santuario fue empleado como cocina. De ahí el hollín que cubría el interior", comenta el director del proyecto. Una existencia tan hollada que acabó colmada de achaques. "Al limpiar la zona nos topamos con una plataforma artificial construida encima del santuario para proteger su techo de los derrumbes de la colina. Tuvimos que reforzar lo que los ingenieros del antiguo Egipto habían inventado". La conservación encajó, además, nuevas piezas del puzle que Hatshepsut comenzó a unir tras su coronación, allá por el 1473 a.C. "Recuperamos bloques perdidos que han vuelto a su posición original. Ha sido un trabajo que nos ha llevado más de veinte años", concluye.

   +Información: www.elmundo.es


   -Comienza la 17ª campaña del Proyecto Djehuty en Egipto

      12 de Enero de 2018

Da comienzo la 17ª campaña del Proyecto Djehuty, liderado por el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) (España) José Manuel Galán, que se desarrolla en la colina de Dra Abu el-Naga, en la antigua Tebas, actual Luxor (Egipto). El equipo de arqueólogos continuará con los trabajos en el jardín funerario que descubrieron en la campaña de 2017. El hallazgo es el primero de este tipo encontrado hasta el momento.

El equipo interdisciplinar (que incluye arqueobotánicos, zooarqueólogos, geólogos, paleopatólogos, restauradores y arquitectos, entre otros especialistas) trabajará en el estudio exhaustivo del jardín funerario y sus alrededores, pues, asociada al jardín se encuentra la gran tumba del año 2000 a.C. tallada en la roca de una colina.

demás, en el recinto encontraron también la parte inferior del tronco de un árbol y las semillas que se plantaron hace 4.000 años. Ahora, los investigadores se disponen a analizarlas, identificarlas y estudiarlas en profundidad. “Gracias al análisis de las semillas podemos ahondar en el conocimiento de la alimentación y el clima de la época”, explica Galán.

En la 17ª edición del Proyecto Djehuty los investigadores desarrollarán también la excavación y estudio detallado de las cámaras donde se depositaron centenares de momias de animales en el siglo II a.C., que serán posteriormente radiografiadas, al igual que las momias humanas halladas en campañas anteriores.

Además de los trabajos de excavación y estudio, los arqueólogos trabajarán en la conservación de los objetos encontrados y en la restauración de las tumbas de Djehuty y Hery y las acondicionarán para abrirlas al público.

Este proyecto de excavación, restauración y publicación toma el nombre de Djehuty, supervisor del Tesoro y de los trabajos artesanos de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres que ejerció de faraón en el antiguo Egipto y cuyo reinado se extendió durante 22 años en la dinastía XVIII, en torno al año 1470 a. C.

Los trabajos arqueológicos y de restauración se centran también en la vecina tumba de Hery, fechada alrededor de 50 años antes. Hery era hijo de la "señora de la casa" Ahmose. Vivió durante los reinados de Amosis a Amenofis I, y fue "supervisor del granero de la mujer del rey y la madre del rey Ahhotep". Posiblemente emparentado con la familia real, su vida transcurrió durante un periodo tan importante de la historia egipcia como es el comienzo de la XVIII dinastía, con la que se inicia un nuevo periodo histórico, el denominado "Reino Nuevo". Con el Proyecto Djehuty se pretende conocer mejor qué papel desempeñó en la época.

El Proyecto Djehuty está financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por empresas e instituciones privadas y por 300 “micromecenas” que han contribuido a través de un crowdfunding a la puesta en marcha de esta campaña.

   +Información: www.noticiasdelaciencia.com


   -Una piedra encontrada hace 20 años en Egipto posee compuestos nunca vistos en el Sistema Solar

      11 de Enero de 2018

Científicos han llegado a la conclusión de que una extraña piedra hallada hace 20 años es de origen extraterrestre. De acuerdo con una investigación, la roca conocida como Hypatia está compuesta por minerales que incluso no pertenecen a ningún meteorito o cometa.

El estudio reveló que los compuestos que se encuentran dentro de la misma no se encuentran en ningún lugar de la Tierra, y también hay grandes posibilidades de que la piedra tampoco pertenezca al Sistema Solar. Hypatia fue descubierta en 1996 en el desierto del Sahara, en Egipto.

Pero no fue hasta 2013 que investigadores de la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica, confirmaron que la piedra es de origen extraterrestre, convirtiéndose así en un objeto único en la Tierra.

Para descifrar más detalles sobre la misteriosa roca Hypatia, los científicos decidieron analizar su composición química. Para ello, examinaron la matriz carbonosa y descubrieron que la roca espacial carece del mineral conocido como silicato, que generalmente se encuentra en los objetos espaciales que se mueven dentro del Sistema Solar.

El investigador principal, Jan Kramers, destacó que esta piedra ha roto todos los esquemas. "En los meteoritos de clase condritas se observa una pequeña cantidad de carbono y una considerable cantidad de silicio. Pero la matriz de Hypatia tiene una enorme cantidad de carbono y una cantidad inusualmente pequeña de silicio", explicó. Asimismo, Krames aseguró que Hypatia se formó en un ambiente frío.
Los compuestos de carbono o hidrocarburos poliaromáticos presentes en Hypatia son un componente principal del polvo interestelar que se cree que existió incluso antes de la formación de nuestro Sistema Solar. Por lo tanto, el último estudio sobre la composición química de la piedra podría impulsar a los científicos a reconsiderar la formación del Universo.

   +Información: www.actualidad.rt.com

« Atrás 1 ... 3 4 5 6 7 ... 167 Adelante » Todos
Excursiones por Egipto
Aun te lo ponemos más fácil.
Te hemos preparado ya las
excursiones para que no
dependas de nadie.
 
© todoegipto.org 2006. Jaume Martínez. Barcelona. Leer antes de usar