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   -El misterio envuelve el origen del templo del faraón guerrero

      15 de Diciembre de 2017

Un misterio con potencial para reescribir un capítulo de la historia del antiguo Egipto envuelve el origen del templo de Tutmosis III, el faraón guerrero, e intriga a la misión de arqueólogos que dirige la española Myriam Seco, que esta semana concluye el décimo año de excavaciones.

"De los misterios más fascinantes, desde el punto de vista histórico, es el origen del templo", indica a Efe el egiptólogo Javier Martínez Babón, desde el polvoriento sitio de las excavaciones en Luxor (sur),donde un enjambre de obreros trata de recomponer las ruinas de este santuario de 3.500 años de antigüedad.
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Analizando el puzzle que componen los relieves grabados en piedra arenisca, rotos en 16.000 pedazos, los arqueólogos han descubierto que las obras del Templo de Millones de Años de Tutmosis III se iniciaron, de forma sorprendente, antes de que accediera al trono este faraón, durante el gobierno de su tía y madrastra, Hatshepsut.

El epigrafista, que rehuye extraer cualquier conclusión prematura, desliza que en las paredes del templo quedaron evidencias de que se produjo una "persecución" posterior contra la legendaria faraona de la XVIII dinastía.

En unos jeroglíficos referidos a ella como "hija de Ra", una mano aún desconocida borró la desinencia femenina y reconvirtió el texto en "hijo de Ra", un proceso similar al ocurrido en otros templos dedicados a Hatshepsut.

El supresión de la imagen de la faraona ha llevado a varios egiptólogos a defender la hipótesis, no confirmada, de que Tutmosis pudo haberse vengado así de su tía por usurparle el trono, en lo que, de ser cierto, sería una de las intrigas palaciegas más antiguas de la historia.

Antes de hacer cualquier valoración, los arqueólogos españoles aspiran a precisar la fecha del inicio de las obras, para saber si empezaron durante la regencia de Hatshepsut, cuando Tutmosis era niño, o después de su proclamación como faraona.

"Hay que ser muy prudentes y contrastarlo. El origen del templo es sumamente interesante. Va a dar de qué hablar", vaticina Martínez.

Los epígrafes y relieves encontrados en el templo, aunque por lo general están muy fragmentados, también han aportado informaciones valiosas sobre las expediciones militares que llevaron a Tutmosis III a levantar un imperio y expandir las fronteras de Egipto desde el actual Sudán hasta las orillas del río Eúfrates en Siria.

Martínez explica que hasta ahora "no había constancia" de la existencia de relieves que ilustrasen las campañas militares de este faraón, que vivió aproximadamente entre el 1490 hasta el 1436 a.C.

No obstante, en el templo de Karnak, ubicado en la ciudad de Luxor y mucho mejor conservado, sí hay jeroglíficos que reproducen los textos escritos por los cronistas de la corte, que dan cuenta de las batallas vencidas por este faraón, considerado el fundador de un imperio con una extensión inédita para la época y que duró tres siglos.

Entre otros detalles curiosos, los relieves han mostrado que el faraón se dedicaba a la cacería de elefantes -de raza asiática- en territorio sirio al término de sus campañas militares.

Los arqueólogos también han encontrado vestigios en el templo que demuestran la importancia que los egipcios dieron a Tutmosis III mucho después de su muerte.

En concreto, se han encontrado miles de escarabeos -amuletos con forma de escarabajo-, de recipientes de barro y tapones con sellos en los que se homenajeaba a Tutmosis III y que servían para realizar ofrendas de vino.

Estas ofrendas se realizaron en el mismo templo, en las épocas de varios faraones, a lo largo de unos 250 años, entre ellos Tutmosis IV,

Amenofis III, Horemheb, Ramsés I y Ramsés II, se encuentran entre los reyes que de este modo mostraron su veneración hacia el fundador del imperio.

Los arqueólogos españoles, que llevan diez años explorando la historia de Tutmosis III, esperan prolongar sus trabajos por lo menos otros siete años, para lo que cuentan con el apoyo de patrocinadores entre los que se destaca la Fundación Botín y también cuenta con el Santander Universidades, Cemex y Cajasol, además de la recién incorporada FCC.

Analizando el puzzle que componen los relieves grabados en piedra arenisca, rotos en 16.000 pedazos, los arqueólogos han descubierto que las obras del Templo de Millones de Años de Tutmosis III se iniciaron, de forma sorprendente, antes de que accediera al trono este faraón, durante el gobierno de su tía y madrastra, Hatshepsut.

El epigrafista, que rehuye extraer cualquier conclusión prematura, desliza que en las paredes del templo quedaron evidencias de que se produjo una "persecución" posterior contra la legendaria faraona de la XVIII dinastía.

En unos jeroglíficos referidos a ella como "hija de Ra", una mano aún desconocida borró la desinencia femenina y reconvirtió el texto en "hijo de Ra", un proceso similar al ocurrido en otros templos dedicados a Hatshepsut.

El supresión de la imagen de la faraona ha llevado a varios egiptólogos a defender la hipótesis, no confirmada, de que Tutmosis pudo haberse vengado así de su tía por usurparle el trono, en lo que, de ser cierto, sería una de las intrigas palaciegas más antiguas de la historia.

Antes de hacer cualquier valoración, los arqueólogos españoles aspiran a precisar la fecha del inicio de las obras, para saber si empezaron durante la regencia de Hatshepsut, cuando Tutmosis era niño, o después de su proclamación como faraona.

"Hay que ser muy prudentes y contrastarlo. El origen del templo es sumamente interesante. Va a dar de qué hablar", vaticina Martínez.

Los epígrafes y relieves encontrados en el templo, aunque por lo general están muy fragmentados, también han aportado informaciones valiosas sobre las expediciones militares que llevaron a Tutmosis III a levantar un imperio y expandir las fronteras de Egipto desde el actual Sudán hasta las orillas del río Eúfrates en Siria.

Martínez explica que hasta ahora "no había constancia" de la existencia de relieves que ilustrasen las campañas militares de este faraón, que vivió aproximadamente entre el 1490 hasta el 1436 a.C.

No obstante, en el templo de Karnak, ubicado en la ciudad de Luxor y mucho mejor conservado, sí hay jeroglíficos que reproducen los textos escritos por los cronistas de la corte, que dan cuenta de las batallas vencidas por este faraón, considerado el fundador de un imperio con una extensión inédita para la época y que duró tres siglos.

Entre otros detalles curiosos, los relieves han mostrado que el faraón se dedicaba a la cacería de elefantes -de raza asiática- en territorio sirio al término de sus campañas militares.

Los arqueólogos también han encontrado vestigios en el templo que demuestran la importancia que los egipcios dieron a Tutmosis III mucho después de su muerte.

En concreto, se han encontrado miles de escarabeos -amuletos con forma de escarabajo-, de recipientes de barro y tapones con sellos en los que se homenajeaba a Tutmosis III y que servían para realizar ofrendas de vino.

Estas ofrendas se realizaron en el mismo templo, en las épocas de varios faraones, a lo largo de unos 250 años, entre ellos Tutmosis IV,

Amenofis III, Horemheb, Ramsés I y Ramsés II, se encuentran entre los reyes que de este modo mostraron su veneración hacia el fundador del imperio.

Los arqueólogos españoles, que llevan diez años explorando la historia de Tutmosis III, esperan prolongar sus trabajos por lo menos otros siete años, para lo que cuentan con el apoyo de patrocinadores entre los que se destaca la Fundación Botín y también cuenta con el Santander Universidades, Cemex y Cajasol, además de la recién incorporada FCC.

   +Información: www.eldiario.es


   -Turismo arqueológico: dos tumbas antiguas y secretas de Egipto abrirán por primera vez al público

      13 de Diciembre de 2017

Hace apenas unos días se dio a conocer la noticia de que arqueólogos egipcios habían descubierto una momia enterrada en una tumba que no había sido explorada en Luxor, a orillas del Nilo, según reportó AFP. La arqueóloga alemana Frederica Kampp había descubierto esa tumba y otra adyacente en los años 1990, pero no había llegado a adentrarse en los yacimientos.

Y ahora, en un intento para fomentar el turismo en un país que vio su cantidad de visitantes decrecer, Egipto abrió estas dos tumbas y pronto serán accesibles al público que llegue hasta este increíble destino. El ministro de Antigüedades de Egipto, Khaled al-Enany, fue el encargado de anunciar el descubrimiento en la necrópolis de Draa Abul Nagaa, cerca del conocido Valle de los Reyes, uno de los sitios turísticos más populares de este país.

"Es un día verdaderamente excepcional", aseguró Khaled al-Anani cuando se anunció el hallazgo el 9 de diciembre. "Las tumbas privadas de la dinastía XVIII ya eran conocidas, pero es la primera vez que entramos a estas dos sepulturas. Además de objetos funerarios, los arqueólogos hallaron "una momia envuelta en lino" que podría llegar a ser "un alto funcionario o una persona poderosa" de la sociedad antigua egipcia.

La tumba podría pertenecer a "una persona conocida como Djehuty Mes, cuyo nombre aparece en uno de los muros" o "al escriba Maati, puesto que su nombre y el nombre de su esposa Mehi están inscritos en 50 conos funerarios hallados en la cámara rectangular de la tumba", aseguró en diálogo con AFP.

Ambas tumbas fueron registradas con números por Kampp, y datan posiblemente de la época del Nuevo Reino, hace unos 3.000 años. Desde el descubrimiento de Kampp "ambas tumbas habían permanecido intactas" hasta que la misión arqueológica inició sus trabajos.

Todavía no se dio a conocer cuándo exactamente los turistas podrán acceder a este sitio arqueológico. Además, una de las tumbas todavía no fue excavada por completo. Sin embargo, el anuncio llega como parte de un esfuerzo del gobierno egipcio para mejorar los preocupantes niveles de turismo, que se desplomaron en el 2011.

La inestabilidad política, luego de la revolución de 2011, la destitución del presidente Hosni Mubarak y la del presidente islamista Mohamed Mursi en 2013, así como la amenaza terrorista hicieron huir a los visitantes extranjeros. La cantidad de turistas cayó de 14 millones en el año 2010, según cifras del Banco Mundial, a menos de 6 millones en el 2016. De esta manera, las autoridades buscan a toda costa volver a fomentar el turismo, no sólo por el bien económico de este país, sino para la preservación de su invaluable patrimonio histórico.

En enero de este año, en medio de una crisis económica sin precedentes y por falta de turistas, se anunció al mundo que Egipto estaba lidiando con graves dificultades para preservar su increíble patrimonio histórico. El ministerio de Antigüedades, que se financia en parte con los derechos de ingreso a los museos y sitios históricos, no tiene recursos. "Desde enero de 2011 (…) nuestros ingresos cayeron. Esto impacta en el estado de los monumentos", explicó a la AFP el ministro de Antigüedades, Jaled el Enany.

Además, se están realizando grandes inversiones en seguridad aeroportuaria y para que la libra egipcia alcance cifras más bajas (una libra egipcia equivale a 50 centavos de dólar), para atraer a turistas extranjeros.

   +Información: www.infobae.com


   -El misterio de las tumbas de dos nobles anónimos de la Tebas faraónica

      10 de Diciembre de 2017

Más de tres milenios después de que las habitaran sus difuntos, el misterio aún se cierne sobre las dos tumbas cuyas entrañas ha desvelado este sábado Egipto en una ceremonia rodeada de la pompa habitual. Dos oquedades horadadas en una pedregosa colina de la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas, que sirvieron durante el reino Nuevo (1539-1075 a. C.) para el descanso eterno de altos cargos de la corte faraónica huérfanos aún de nombre y biografía.Ambas sepulturas fueron localizadas y catalogadas como Kampp 161 y 150 por la arqueóloga alemana Friederike Kampp en la década de 1990 pero nunca hasta ahora habían desvelado los tesoros que sus dueños se llevaron consigo al más allá. Con su bodega repleta de estatuillas y restos de la colección, se hallan encaramadas en la colina de Dra Abu el Naga, un cementerio de nobles y altos dignatarios del antiguo Egipto plantado cerca del Valle de los Reyes, en la orilla occidental de la actual Luxor.

Ambas sepulturas fueron localizadas en la década de 1990, pero no se habían desvelado los tesoros que sus dueños se llevaron consigo al más allá
Una bodega repleta de estatuillas, un mural lleno de jeroglíficos, fragmentos de ataúdes de madera y mobiliario funerario construido en oro
Más de tres milenios después de que las habitaran sus difuntos, el misterio aún se cierne sobre las dos tumbas cuyas entrañas ha desvelado este sábado Egipto en una ceremonia rodeada de la pompa habitual. Dos oquedades horadadas en una pedregosa colina de la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas, que sirvieron durante el reino Nuevo (1539-1075 a. C.) para el descanso eterno de altos cargos de la corte faraónica huérfanos aún de nombre y biografía.Ambas sepulturas fueron localizadas y catalogadas como Kampp 161 y 150 por la arqueóloga alemana Friederike Kampp en la década de 1990 pero nunca hasta ahora habían desvelado los tesoros que sus dueños se llevaron consigo al más allá. Con su bodega repleta de estatuillas y restos de la colección, se hallan encaramadas en la colina de Dra Abu el Naga, un cementerio de nobles y altos dignatarios del antiguo Egipto plantado cerca del Valle de los Reyes, en la orilla occidental de la actual Luxor.
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"No sé quién es su propietario pero en la 161 hemos hallado un mural maravilloso lleno de jeroglíficos que a mí personalmente me parece que se pintó ayer o hace un par de días", relata el egiptólogo Mustafa el Waziri, director de la misión egipcia que ha rescatado su herencia. "Los muros fueron recubiertos posteriormente lo que permitió conservar los colores en buen estado hasta ahora", arguye el experto.

La colorida obra asoma en la pared de la estancia rectangular que recibe al visitante, tras franquear una fachada de arenisca limpia de inscripciones. Intramuros, un nicho se abre en el centro de la estancia. El fresco faraónico que fascina al "mudir" (director, en árabe) exhibe dos celebraciones. "Una de las escenas muestra a un miembro de la familia del difunto, tal vez su hermano, que extiende sus ofrendas y flores al finado y su esposa", relata el ministro de Antigüedades egipcio Jaled el Anani, encandilado también por "las tonalidades intactas" del hallazgo. En la segunda de las representaciones, los invitados procesionan en una fila que encabeza el noble encargado de guardar el almacén. A falta de la identidad de su fallecido, las pesquisas reunidas en las pinturas y los objetos localizados apuntan a que el protagonista del enterramiento debió vivir a caballo de los reinos de Amenhotep II y Tutmosis IV.Entre sus paredes, desperdigadas entre escombros, la expedición se ha topado con fragmentos de ataúdes de madera entre los que figuran dos máscaras de madera, la parte inferior de un sarcófago con una escena de Isis, la gran diosa madre en la mitología egipcia, elevando sus manos y las cuatro patas de una silla de madera. "Se ha hallado mobiliario funerario, algunos construidos en oro; más de cuarenta conos funerarios y más de 500 ushabti [una figurilla funeraria colocada en las tumbas del Antiguo Egipto con la creencia de que sus espíritus trabajarían para el difunto en la otra vida]", reseña el ministro.La Kampp 150, en cambio, conserva aún las huellas de un pasado más glorioso. La arqueóloga alemana inició su excavación pero se detuvo al alcanzar la puerta principal. En su patio todavía despuntan algunas pinturas con escenas de carpinteros ensamblando muebles y de un hombre arrodillado ofreciendo comida a cuatro bueyes. En su interior, tras un breve pasillo, se abre una habitación rectangular con dos oquedades, en el norte y el sur. Ambas albergaban dos sorpresas de las que presume la misión. "De la del norte hemos recuperado una estatua de casi 60 centímetros dedicada a Isis Nefret. Yo creo que se trata de la madre de propietario de la tumba", indica El Waziri.

"En otra de las cavidades -agrega- ha aparecido una momia que está en buen estado de conservación en la misma posición que la estatua de Isis Nefret, con los brazos cruzados sobre el pecho". Según el equipo, los exámenes preliminares sugieren que el finado, envuelto aún en vendas, podría ser "un alto funcionario o una personaje poderoso" de la antigua Tebas. En el inventario desempolvado, también se hallan un centenar de conos funerarios; una colección de 450 estatuillas talladas en fayenza (cerámica con un acabado vítreo), madera y arcilla; una pequeña caja de madera con forma de ataúd empleada probablemente para almacenar un "ushabti" de 17 centímetros de altura; y vasijas de arcilla. Un cartucho del monarca Tutmosis I recuperado del techo de unas de las estancias de la tumba -reutilizada en la antigüedad- sitúa su construcción entre finales de la dinastía XVII (1580-1550 a.C.) y principios de la XVIII (1550-1295 a.C.). "Aquí el trabajo aún no ha acabado. En el lado derecho hay diez metros de profundidad y una cavidad en la que hemos detenido la excavación. Continuaremos hasta finales de mes. Yo confío en seguir descubriendo más objetos", admite El Waziri.De la identidad del dueño que una vez halló sepultura en su rocoso perímetro han aflorado al menos dos hipótesis. La primera musita el nombre de Djehuty Mes, un nombre localizado en uno de los muros. La segunda esboza el de Maati, un escriba cuya firma junto a la de su esposa Mehi se cita hasta en medio centenar de conos funerarios desenterrados de una de las cámaras. "2017 ha sido un excepcional año de descubrimientos", se jacta Al Anani. Desde el pasado abril la misión egipcia ha revivido a un puñado de residentes de Dra Abu el Naga, un promontorio que desde hace tres lustros ha puesto en el mapa el proyecto español Djehuty del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El primero en recuperar el hálito fue Userhat, un juez tebano, y una colección de decenas de estatuas, ataúdes y momias. En septiembre, fue el turno de resucitar a Amenemhat, un noble que portó el título de "orfebre" de Amón y que consagró su existencia a preservar aquellos objetos que rendían culto al patrón de la ciudad que acabó aupado a la cúspide del panteón de los deidades egipcias. Los conos funerarios que han emergido -con nombres como Bengy, Ruru o el visir Ptahmes- alumbran, además, la esperanza de nuevos hallazgos y la fiebre de los egiptologos. "Sería interesante si apareciera la tumba del visir Ptahmose porque podríamos estar ante una tumba de grandes dimensiones y monumentalidad, con un ajuar importante y, lo que es más significativo para los científicos, un complejo funerario que presente información a través de sus textos, relieves e iconografía sobre la época y la vida de este señor", murmura Antonio Morales, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares y director del "Middle Kingdom Theban Project" que ausculta también el cotizado terruño de Luxor.

   +Información: www.elmundo.es


   -Encontrados nuevos tesoros egipcios en dos tumbas del Imperio Nuevo

      09 de Diciembre de 2017

Una momia, dos máscaras funerarias o frescos con la pintura intacta son parte de los tesoros de dos nuevas tumbas de la época del Imperio Nuevo (entre los siglos XVI y XI a.C.) excavadas en la necrópolis de Dra Abu al Naga, cerca de Luxor (sur), donde estaba la antigua Tebas, capital de los faraones.

Egipto reveló hoy el contenido de estos dos tesoros, en los que destaca la momia, en buen estado, una estatua de una cantante del dios Amún Ra y cientos de objetos de madera y cerámica. Un botín descubierto por una misión liderada por el arqueólogo Mostafa Waziri, que también es secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

Las tumbas probablemente pertenecían a altos funcionarios de la época, que todavía no se han podido identificar, y fueron inicialmente descubiertas en la década de 1990 por la arqueóloga alemana Frederica Kampp, pero todavía no habían sido excavadas.

El objeto más valioso de los encontrados es la estatua de unos 60 centímetros decorada con vivos colores, que representa a una mujer identificada como Isis Nefret, que fue hallada en una cámara de siete metros en la tumba denominada Kampp 150.

Esa mujer fue, muy posiblemente, una cantante del dios Amún Ra, la principal divinidad para los egipcios, y era madre de la persona que fue enterrada en la tumba, que quiso homenajear a su progenitora dedicándole una cámara entera en su propio enterramiento, según explicó Waziri.

"El trabajo de cantante de Amún Ra era muy importante en la época", entre el final de la XVII dinastía y el comienzo de la XVIII, en torno al siglo XVI a.C., relató el experto.

Los arqueólogos barajan que el propietario de la tumba podría tratarse de un escriba llamado Maati, cuyo nombre aparece junto al de su mujer Mehi en 50 conos funerarios.

Otra hipótesis es que pertenezca a una persona llamada Djehuty Mes, cuyo nombre aparece labrado en una de las paredes, pero de la que se desconocen otros detalles.

La otra tumba, denominada Kampp 161, está ubicada a pocos metros, en la misma falda del cerro que domina la orilla oeste del valle del Nilo, y consta de una cámara de unos seis metros decorada profusamente con inscripciones jeroglíficas que, en opinión de Waziri, "parece que fueron pintadas ayer o hace un par de días".

El buen estado de conservación de los pigmentos se debe a que la tumba fue reutilizada, momento en el que se generó una capa de polvo o arena que ha protegido los colores durante más de tres milenios.

En la cámara de ese enterramiento, que data de la XVIII dinastía, entre la época de los faraones Amenofis II y Tutmosis IV, se ha hallado la parte inferior de un sarcófago decorado con una escena de la diosa Isis levantando las manos.

Ambas tumbas, ubicadas en la pared de un cerro árido, a pocos kilómetros del Valle de los Reyes, contenían numerosos objetos funerarios, entre ellos piezas de mobiliario, conos, vajilla y cientos de "ushabtis", estatuillas que se colocaban en los enterramientos.

Este es el tercer hallazgo que se realiza este año en la necrópolis de Dra Abu al Naga, después de que se encontrara el mausoleo de un alcalde de la antigua Tebas, en abril, y el sepulcro de un orfebre que vivió en la XVIII dinastía, que contenía piezas de uno de los templos del dios Amón, que fue anunciado en septiembre.

En esta necrópolis se calcula que hay al menos 350 tumbas, en su mayoría pertenecientes a altos funcionarios que trabajaban al servicio de la corte del antiguo Egipto.

   +Información: www.lavanguardia.com


   -Identifican el caso más antiguo de cáncer de mama en una momia egipcia

      07 de Diciembre de 2017

Un equipo de investigadores, entre los que se encuentra un grupo de antropólogos de la Universidad de Granada, ha descubierto los dos casos más antiguos de cáncer de mama y mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la médula ósea, en dos momias halladas en la necrópolis de época faraónica de Qubbet el Hawa, en Asuán (Egipto).

Las fechas en que murieron estarían en torno a 2000 a.C para la mujer con cáncer de mama y 1800 a.C. para el hombre con mieloma múltiple. Ambos pertenecieron a la clase dirigente, o al menos acomodada, de las familias de los gobernadores egipcios de Elefantina, la actual Asuán, según detalla la Universidad de Granada en una nota.

Los investigadores han utilizado la técnica de la tomografía computerizada (TAC), que obtiene mejores resultados en el análisis de momias que los métodos tradicionales, los cuales siempre conllevan una pérdida de la integridad del paquete funerario, con destrucción al menos parcial de los vendajes y de parte de la momia. Esta técnica permite conocer de manera precisa tanto el interior como los más pequeños detalles de los vendajes y de los métodos de embalsamamiento.

Asimismo, se han estudiado con la misma técnica dos momias completas de Baja Época, de las muchas encontradas en el yacimiento, con los vendajes intactos. «Ambas conservaban sus espectaculares sudarios de cuentas de fayenza de múltiples colores que hasta reproducen una máscara.

Las momias de este período conservan de manera excelente sus estructuras corporales y se puede conocer de manera muy precisa el rostro», según explica el catedrático Miguel Cecilio Botella, del departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física.

La reconstrucción mediante un software específico ha permitido conocer de modo pormenorizado esas momias de Baja Época, de las cuales una es de un niño de unos nueve años y la otra de una joven en la adolescencia, mientras que las dos momias más antiguas afectadas por procesos cancerosos están reducidas a osamentas con gran cantidad de vendas.

Ello indica que a lo largo del tiempo cambiaron los métodos de embalsamamiento, y solo en la Baja Época, a partir del siglo X a.C, se instauraron, al menos en esa región del Sur del Antiguo Egipto, los métodos que describió el historiador griego Herodoto.

El estudio de los restos más antiguos, que muestran la evidencia de un cáncer de mama en una mujer y de un mieloma múltiple en un hombre, ha permitido confirmar el diagnóstico con precisión y verificar que estas enfermedades, los dos casos más antiguos de los conocidos hasta ahora en el mundo, ya formaban parte del transcurrir de los humanos.

Se puede afirmar también que pertenecían a una sociedad avanzada, con recursos suficientes como para cuidar y apoyar a estas personas durante el largo tiempo de la evolución de su enfermedad, incurable y sin tratamiento en esa época.

No se han identificado huellas de enfermedad alguna en las momias de Baja Época, por lo que se estima como causa de muerte más probable para ambos un proceso infeccioso agudo, ya que estas enfermedades se resuelven en poco tiempo con la curación o con la muerte y por eso no dejan señales en los huesos. En la antigüedad fueron la causa más frecuente de las defunciones, y aún ahora lo siguen siendo en el conjunto del mundo, a pesar de las decisivas incorporaciones del arsenal terapéutico del que se dispone.

   +Información: www.abc.es

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© todoegipto.org 2006. Jaume Martínez. Barcelona. Leer antes de usar