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Encontrados nuevos tesoros egipcios en dos tumbas del Imperio Nuevo

   09 de Diciembre de 2017

Una momia, dos máscaras funerarias o frescos con la pintura intacta son parte de los tesoros de dos nuevas tumbas de la época del Imperio Nuevo (entre los siglos XVI y XI a.C.) excavadas en la necrópolis de Dra Abu al Naga, cerca de Luxor (sur), donde estaba la antigua Tebas, capital de los faraones.

Egipto reveló hoy el contenido de estos dos tesoros, en los que destaca la momia, en buen estado, una estatua de una cantante del dios Amún Ra y cientos de objetos de madera y cerámica. Un botín descubierto por una misión liderada por el arqueólogo Mostafa Waziri, que también es secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

Las tumbas probablemente pertenecían a altos funcionarios de la época, que todavía no se han podido identificar, y fueron inicialmente descubiertas en la década de 1990 por la arqueóloga alemana Frederica Kampp, pero todavía no habían sido excavadas.

El objeto más valioso de los encontrados es la estatua de unos 60 centímetros decorada con vivos colores, que representa a una mujer identificada como Isis Nefret, que fue hallada en una cámara de siete metros en la tumba denominada Kampp 150.

Esa mujer fue, muy posiblemente, una cantante del dios Amún Ra, la principal divinidad para los egipcios, y era madre de la persona que fue enterrada en la tumba, que quiso homenajear a su progenitora dedicándole una cámara entera en su propio enterramiento, según explicó Waziri.

"El trabajo de cantante de Amún Ra era muy importante en la época", entre el final de la XVII dinastía y el comienzo de la XVIII, en torno al siglo XVI a.C., relató el experto.

Los arqueólogos barajan que el propietario de la tumba podría tratarse de un escriba llamado Maati, cuyo nombre aparece junto al de su mujer Mehi en 50 conos funerarios.

Otra hipótesis es que pertenezca a una persona llamada Djehuty Mes, cuyo nombre aparece labrado en una de las paredes, pero de la que se desconocen otros detalles.

La otra tumba, denominada Kampp 161, está ubicada a pocos metros, en la misma falda del cerro que domina la orilla oeste del valle del Nilo, y consta de una cámara de unos seis metros decorada profusamente con inscripciones jeroglíficas que, en opinión de Waziri, "parece que fueron pintadas ayer o hace un par de días".

El buen estado de conservación de los pigmentos se debe a que la tumba fue reutilizada, momento en el que se generó una capa de polvo o arena que ha protegido los colores durante más de tres milenios.

En la cámara de ese enterramiento, que data de la XVIII dinastía, entre la época de los faraones Amenofis II y Tutmosis IV, se ha hallado la parte inferior de un sarcófago decorado con una escena de la diosa Isis levantando las manos.

Ambas tumbas, ubicadas en la pared de un cerro árido, a pocos kilómetros del Valle de los Reyes, contenían numerosos objetos funerarios, entre ellos piezas de mobiliario, conos, vajilla y cientos de "ushabtis", estatuillas que se colocaban en los enterramientos.

Este es el tercer hallazgo que se realiza este año en la necrópolis de Dra Abu al Naga, después de que se encontrara el mausoleo de un alcalde de la antigua Tebas, en abril, y el sepulcro de un orfebre que vivió en la XVIII dinastía, que contenía piezas de uno de los templos del dios Amón, que fue anunciado en septiembre.

En esta necrópolis se calcula que hay al menos 350 tumbas, en su mayoría pertenecientes a altos funcionarios que trabajaban al servicio de la corte del antiguo Egipto.

   +Información: www.lavanguardia.com


Identifican el caso más antiguo de cáncer de mama en una momia egipcia

   07 de Diciembre de 2017

Un equipo de investigadores, entre los que se encuentra un grupo de antropólogos de la Universidad de Granada, ha descubierto los dos casos más antiguos de cáncer de mama y mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la médula ósea, en dos momias halladas en la necrópolis de época faraónica de Qubbet el Hawa, en Asuán (Egipto).

Las fechas en que murieron estarían en torno a 2000 a.C para la mujer con cáncer de mama y 1800 a.C. para el hombre con mieloma múltiple. Ambos pertenecieron a la clase dirigente, o al menos acomodada, de las familias de los gobernadores egipcios de Elefantina, la actual Asuán, según detalla la Universidad de Granada en una nota.

Los investigadores han utilizado la técnica de la tomografía computerizada (TAC), que obtiene mejores resultados en el análisis de momias que los métodos tradicionales, los cuales siempre conllevan una pérdida de la integridad del paquete funerario, con destrucción al menos parcial de los vendajes y de parte de la momia. Esta técnica permite conocer de manera precisa tanto el interior como los más pequeños detalles de los vendajes y de los métodos de embalsamamiento.

Asimismo, se han estudiado con la misma técnica dos momias completas de Baja Época, de las muchas encontradas en el yacimiento, con los vendajes intactos. «Ambas conservaban sus espectaculares sudarios de cuentas de fayenza de múltiples colores que hasta reproducen una máscara.

Las momias de este período conservan de manera excelente sus estructuras corporales y se puede conocer de manera muy precisa el rostro», según explica el catedrático Miguel Cecilio Botella, del departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física.

La reconstrucción mediante un software específico ha permitido conocer de modo pormenorizado esas momias de Baja Época, de las cuales una es de un niño de unos nueve años y la otra de una joven en la adolescencia, mientras que las dos momias más antiguas afectadas por procesos cancerosos están reducidas a osamentas con gran cantidad de vendas.

Ello indica que a lo largo del tiempo cambiaron los métodos de embalsamamiento, y solo en la Baja Época, a partir del siglo X a.C, se instauraron, al menos en esa región del Sur del Antiguo Egipto, los métodos que describió el historiador griego Herodoto.

El estudio de los restos más antiguos, que muestran la evidencia de un cáncer de mama en una mujer y de un mieloma múltiple en un hombre, ha permitido confirmar el diagnóstico con precisión y verificar que estas enfermedades, los dos casos más antiguos de los conocidos hasta ahora en el mundo, ya formaban parte del transcurrir de los humanos.

Se puede afirmar también que pertenecían a una sociedad avanzada, con recursos suficientes como para cuidar y apoyar a estas personas durante el largo tiempo de la evolución de su enfermedad, incurable y sin tratamiento en esa época.

No se han identificado huellas de enfermedad alguna en las momias de Baja Época, por lo que se estima como causa de muerte más probable para ambos un proceso infeccioso agudo, ya que estas enfermedades se resuelven en poco tiempo con la curación o con la muerte y por eso no dejan señales en los huesos. En la antigüedad fueron la causa más frecuente de las defunciones, y aún ahora lo siguen siendo en el conjunto del mundo, a pesar de las decisivas incorporaciones del arsenal terapéutico del que se dispone.

   +Información: www.abc.es


Por qué la daga de Tutankamón es de origen extraterrestre

   05 de Diciembre de 2017

Cuando en 1922 el egiptólogo inglés Howard Carter encontró la tumba de Tutankamón no tenía ni idea de lo que iba a hallar dentro. El espacio estaba prácticamente intacto y, entre todos los objetos, destacaba una de las dagas del faraón de la dinastía XVIII, que reinó entre el 1336 y el 1327 antes de Cristo.

Era un cuchillo alargado de hierro, con una empuñadura dorada. Un siglo después, ese arma aún sigue despertando el interés de la comunidad científica por los secretos que esconde. Detalles como, por ejemplo, que el origen del metal forjado hay que buscarlo en un meteorito. Y no es el único objeto de la Edad de Bronce que se construyó a partir de materiales extraterrestres.

Albert Jambon, miembro de Institut de minéralogie, de physique des matériaux et de cosmochimie ha demostrado que el hierro utilizado durante la Edad del Bronce es siempre procedente de meteoritos y asegura que esta práctica se abandonó durante la Edad del Hierro, según un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science .

La Edad del Hierro comenzó en Anatolia y el Cáucaso alrededor del 1200 a.C. pero, casi 2.000 años antes, varias culturas ya estaban fabricando objetos con este metal. “Estos artículos eran extremadamente raros y siempre muy apreciados”, apunta el autor. Su particularidad es que el hierro usado no se sacaba de la superficie terrestre, si no de las rocas procedentes del espacio exterior.

Esta no es la primera vez que se descubre que los meteoritos fueron utilizados como fuente de este metal. El problema hasta ahora es que la comunidad científica no había podido determinar si esa era una práctica generalizada o simplemente se circunscribía a unos pocos artefactos de la Edad de Bronce.

Jambon reunió los datos disponibles y realizó un análisis químico de varias muestras utilizando un espectrómetro portátil de fluorescencia de rayos X. Entra la colección que estudio había cuentas de Gerzeh (Egipto, 3200 a.C.); una daga de Alaca Höyük (Turquía, 2500 a.C.); un colgante de Umm el-Marra (Siria, 2300 a.C.); un hacha de Ugarit (Siria, 1400 a.C.) y varias otras de la civilización de la dinastía Shang (China, 1400 a.C.); y la daga, el brazalete y el reposacabezas de Tutankamón (Egipto, 1350 a.C.).

Las investigaciones del científico francés revelaron que cada uno de estos artefactos de la Edad de Bronce estaba hecho con hierro meteórico. “Cuando se forman grandes cuerpos celestes -explica Albert Jambon- como nuestro planeta, casi todo el níquel se desplaza hacia el núcleo de hierro fundido. Por lo tanto, es extremadamente raro encontrar níquel en la superficie. Sin embargo, algunos meteoritos se crean cuando los cuerpos celestes se rompen”.

“En su mayoría contienen hierro con altos niveles de níquel y cobalto. Esta característica permite identificar la fuente de hierro. El hierro meteórico también se encuentra en estado metálico, listo para usar, lo que explica por qué entró en todos los artefactos de hierro de la Edad del Bronce”, añade el científico francés.

Los compuestos de hierro en los minerales terrestres primero tienen que someterse al proceso de reducción, que elimina el oxígeno para producir el metal deseado. Esta es la base de la fundición en hornos, un avance que marcó el comienzo de la Edad del Hierro. “Con la fundición, las culturas de la Edad de Hierro podían olvidar el raro metal extraterrestre y explotar los minerales de la Tierra, que eran mucho más abundantes y fáciles de conseguir”, teoriza Jambon.

   +Información: www.lavanguardia.com


Cinco años excavando en Egipto: una tumba muy antigua...y la lluvia en Tebas

   04 de Diciembre de 2017

Tras 5 años de excavaciones en Luxor, los egiptólogos de la Misión Arqueológica de la Universidad de La Laguna han logrado identificar al propietario de la tumba TT209, que es más antigua de lo esperado y que, sin haberlo previsto, ayudará a conocer cómo eran las lluvias en Tebas en el primer milenio.

Miguel Ángel Molinero, director del proyecto Dos Cero Nueve y profesor del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Facultad de Humanidades de la ULL, explica a EFE que la TT 209, una tumba del Periodo Tardío situada en la orilla occidental de Luxor, es distinta a lo que se esperaba por su original arquitectura y, según sus estudios, es la construcción más antigua que se conoce actualmente de la Dinastía XXV.

Las excavaciones han permitido corregir la datación de la tumba, que ahora puede ser atribuida a esta Dinastía (c. 747 a 664 a.C.), originaria de la ciudad-estado de Napata (Kush), y el nombre y los títulos de su propietario nubio, Nisemro, el «supervisor del sello».

La TT 209 fue construida en la ladera norte del wadi Hatasun, que nace en el valle de los Colores y entra en el del Nilo junto al muro meridional de la "Mansión de millones de años" de Ramsés II.

«La información disponible sobre el yacimiento antes de iniciarse la primera campaña de nuestro proyecto era muy escasa. Del grupo de tumbas tebanas tardías de tamaño medio, era una de las menos conocidas», relata Miguel Ángel Molinero.

La primera actuación sobre el terreno fue en julio de 2012 y cuando empezaron el trabajo de campo la tumba ya no se veía.

«Identificamos dónde estaba por referencias antiguas. Estaba completamente sepultada por riadas recientes del wadi, las basuras caídas desde la aldea de Hurubat y algunos escombros del momento de la demolición de sus casas», pues la población local fue desplazada de allí cinco años antes.

Lo que no esperaban los egiptólogos era que al excavar los sedimentos que cubrían la tumba constatasen que no habían entrado por el viento ni por la acción de seres humanos, sino por riadas producidas por lluvias procedentes de la montaña tebana, en época antigua, por lo que el trabajo con la estratigrafía ha consistido en identificar cómo el agua de la lluvia que ha entrado en el recinto durante siglos.

Desde la segunda campaña, la excavación en el exterior de la tumba se ha abierto en dirección al centro del wadi para ampliar la información acerca del comportamiento y el régimen hídrico de las aguas que circulaban -y aún lo hacen- periódicamente por el cauce.

La última campaña, financiada por la Fundación Palarq de Madrid y la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, se ha dedicado fundamentalmente al análisis de los sedimentos dentro de la tumba, estudiar cómo entraban y crear planimetrías de cada inundación, con lo que los egiptólogos cuentan con una documentación muy precisa de en torno a unas 50 riadas, que son otras tantas lluvias caídas en el desierto tebano.

«Redescubrimiento» de la tumba

«Los materiales encontrados en los sedimentos permiten identificar la cronología de esas riadas y esclarecer cuánto llovió, es decir, centrarnos en las lluvias en Tebas», indica el egiptólogo, para quien la misión ha permitido además un cierto «redescubrimiento» de la tumba, que tiene una estructura arquitectónica más monumental que la supuesta hasta entonces.

Lo que se conocía como TT 209 comprende las cámaras subterráneas de un complejo bastante más amplio con edificios en superficie y otra parte excavada en la roca.

Pero además, la carencia más significativa era la de un verdadero nombre para el propietario de la tumba ya que desde la década de 1950 se le conocía como Seremhatrekhyt, pero en la actualidad se sabe que este término es un título y, por tanto, se trataba de uno de los cargos que desempeñaba quien encargó la construcción del complejo funerario, pero no era su nombre.

«Devolver un nombre al propietario de la TT 209 ha sido una de las cuestiones más complicadas que hemos conseguido hasta ahora», pues los egiptólogos de la Universidad de La Laguna encontraron lo que podía ser el nombre del propietario en los relieves y las inscripciones de los marcos de las puertas, pero esos términos no eran egipcios.

   +Información: www.abc.es


Hallan 27 estatuas de la diosa egipcia de la guerra Sejmet en Luxor

   03 de Diciembre de 2017

Una misión arqueológica ha descubierto en la ciudad egipcia de Luxor, 27 estatuas fragmentadas de la diosa faraónica de la guerra Sejmet, representada como una mujer con cabeza de leona, anunció hoy el Ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado.

Las estatuas fueron halladas por una misión egipcio-europea, encabezada por la arqueóloga Hourig Sourouzian, en la zona de los colosos de Menon, como parte del proyecto de conservación del templo del rey Amenhotep III, situado en la orilla occidental del Nilo en Luxor (sur).

El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Mostafa Waziri, explicó que todas las estatuas están talladas en granito negro y que las de mayores dimensiones tienen entorno a dos metros de altura.

En algunas se representa a Sejmet sentada en un trono con el símbolo de la vida en su mano izquierda y en otras, la diosa de la guerra aparece de pie o portando un papiro, siempre coronada por un disco solar.

Sourouzian, citada por el comunicado, indicó que la conservación de las estatuas varía, y precisó que algunas de ellas se encuentran en buenas condiciones, las halladas más cerca de la superficie, y otras en malas, sin dar más detalles.

Los hallazgos pasarán por una fase de limpieza y conservación, para posteriormente ser expuestas en su emplazamiento original cuando concluya el proyecto, agregó la experta.

La misión arqueológica comenzó sus trabajos en esta zona en 1998 y, desde entonces, han hallado 287 estatuas de Sejmet, según precisó el director general de Antigüedades del oeste de Luxor, Fathi Yasin.

El objetivo fundamental del proyecto es la restauración de los dos colosos de Mennom y el templo de Amenjoteb III, y preservar lo que resta de las partes dispersas del templo y reunirlas, ya que el el edificio resultó dañado por un fuerte terremoto que se registró hace alrededor de 1200 años antes de Cristo, después de unos 150 años de su construcción.

   +Información: www.lavanguardia.com

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