Es la segunda vez que viajo a Egipto y cada vez estoy más convencido que será mi país de peregrinación. Durante años sigo la magia de Egipto, el poder ver y tocar lo que durante años ha sido un sueño es una sensación que no se puede describir, sólo se lleva dentro del corazón.
Estos días en Luxor han sido especiales en muchos sentidos, las personas que día a día se cruzaban en nuestro camino. Tiana, una señora de 62 años que encontramos en el Valle de los Monos que sólo con su mirada bastaba para explicar lo que significaba Egipto para ella. Las chicas del templo de Luxor, que sin saber por qué fueron a la cuna de Egipto y decenas de personas que dieron una parte más real a este sueño.
Ante todo dar las gracias a Verónica, por haber estado en todo momento a mi lado en este paraíso, el recorrer los cientos de kilómetros a su lado ha sido lo mejor del viaje.
A Victor Vergara y Carolina, que sin conocernos nos ha dado toda su ayuda que tan valiosa nos ha sido.
Gracias a todos.